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Arriba, instalación del fotógrafo y cineasta Phil Collins y una obra de Mark Titchner,que recuerda los graffiti. Efe |
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El ‘Reality show’ llega al Turner
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El proyecto de phil collins, que se ha presentado en la sala rekalde de bilbao, es uno de los seleccionados a estos galardones británicos Collins invitó en 2005 en Estambul a personas que habían visto arruinada su vida tras aparecer en un reality show. Las conclusiones se acaban de exponer en la Sala Rekalde de Bilbao. Ahora, el trabajo del fotógrafo llega al museo Tate Britain.
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Joaquín Rábago Londres
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Los programas de telerrealidad, que lo mismo crean en un día famosos de pacotilla que destruyen a quienes participan en ellos, han llegado al premio Turner, destinado a artistas menores de 50 años, de la mano del cineasta y fotógrafo británico Phil Collins. Collins, nacido en 1970, ha instalado en el museo Tate Britain, donde se presentaron ayer las obras de los cuatro finalistas, una especie de estudio radiofónico al que durante varios días podrán llamar quienes se sientan víctimas de ese tipo de programas.
Un gran cartel colgado en una pared reza en castellano ‘‘Los realities arruinaron mi vida. ¿Ha sufrido graves trastornos después de aparecer en un reality o en programa de testimonios? Cuentánoslo. Queremos conocerte. www.losrealitiesarruinaronmivida.com’’.
El estudio, en el que trabajan cuatro personas, entre ellos el artista, y que estará abierto de horas de oficina, tiene una ventanilla a la que puede dirigirse el público.
Collins, que presentó ya su proyecto en la Sala Rekalde de Bilbao, invitó en 2005 en Estambul a personas que habían visto arruinada su vida tras aparecer en ese tipo de programas a participar en una conferencia de prensa para contar sus experiencias.
El artista británico utiliza ahora el mecanismo mediático del propio premio Turner en beneficio de su proyecto, que trata de denunciar el poder de la televisión como instrumento a la vez de atracción y manipulación, de revelación y de vergüenza.
Los otros finalistas
A millas de distancia de las preocupaciones sociológicas y políticas de Phil Collins, otra de los finalistas del premio Turner, Tomma Abts, nacida en 1967 en Alemania, pero que trabaja en Londres, es una pintora de cuadros abstractos en formato pequeño.
De apariencia totalmente racional, sus obras deben, sin embargo, mucho a la intuición de su creadora, tienen cada una de ellas su propia lógica interna y en ellas se establece una interesante tensión entre la materia pictórica y la ilusión óptica que genera.
La artista describe cada una de sus composiciones, que presentan motivos diferentes tanto por su forma como por sus combinaciones de colores, como un «concentrado» de capas de pintura, de las que las subyacentes, si bien permanecen ocultas, forman parte íntegra del resultado final.
Rebecca Warren, nacida en Londres en 1965, presenta una serie de esculturas en barro y en bronce, que, montadas sobre pedestales, recuerdan las del suizo Giacometti aunque se distinguen por su fuerte plasticidad.
A primera vista, algunas de ellas parecen masas informes como un chicle masticado, pero, si se examinan más de cerca, revelan una serie de referencias a obras de arte de algún maestro expresionista como el alemán Otto Dix o presentan en algunos casos formas eróticas.
El cuarto de los finalistas del premio, cuyo ganador se dará a conocer oficialmente el 4 de diciembre, es Mark Titchner, nacido en 1973 y conocido sobre todo por sus carteles y cajas luminosas expuestas en distintas ciudades del Reino Unido.
Su instalación, titulada en inglés ‘‘How to Change Behaviour (Tiny Masters of the World Come out’’, consiste en un gran cartel que recuerda los ‘‘graffiti’’ callejeros aunque está cuidadosamente diseñado con ordenador, y una serie de extrañas cajas metálicas unidas por cables y en las que aparecen inscripciones de origen sindical.
Su obra más reciente, ‘‘Ergo Ergot’’, presente también en la Tate Britain, es una escultura cinética evocadora del ‘‘op art’’ consistente en varios discos de distinto tamaño que, soportados por una especie de percheros, giran simultáneamente mientras en dos pantallas situadas a cada lado parpadean unas cifras.
Titcher es el más intelectual de los finalistas si hemos de creer a quienes han seleccionado su obra, que en su presentación citan a Descartes, a Nietzsche, a Marcel Duchamp, la curva de la memoria de Ebbinghaus e incluso al Flaubert de ‘‘La Tentación de San Antonio’’. Al punto que uno se pregunta si esas instalaciones dan realmente para tanto. |
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