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El Partido de los Trabajadores, del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, no logró ampliar su representación en el Congreso, cuyo perfil, una vez más, será mayoritariamente conservador. Afp |
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Lula tendrá que esperar a la segunda vuelta para repetir como presidentede Brasil
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El líder del Partido de los Trabajadores y el conservador Geraldo Alckmin se enfrentarán en las urnas el 29 de octubre en un país dividido El presidente de Brasil obtiene el 48,61% de los sufragios, cifra insuficiente para ser reelegido en la primera ronda electoral del pasado domingo
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Agencias Brasilia
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El presidente de Brasil, el ex sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva, vio el pasado domingo desmoronarse su esperanza de conquistar la reelección en la primera vuelta, y tendrá que disputar una segunda ronda contra el socialdemócrata Geraldo Alckmin, del rival Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Pese a que terminó primero en la disputa con 46,3 millones de votos -casi un 49% de los sufragios-, Lula no logró la mayoría absoluta necesaria para prescindir de la segunda ronda, y ahora se enfrentará a una dura batalla hasta la decisión definitiva de las urnas del 29 de octubre.
La confirmación de la segunda vuelta llegó tres minutos después de la medianoche, a través del presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Marco Aurelio de Mello. Pocos minutos antes, el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, ya había admitido el fracaso del intento de arrancar la reelección en las urnas. «Faltó un poquito. La votación fue muy expresiva», señaló. Lula aún no ha comentado el triunfo con sabor a derrota, pero su vicepresidente José Alencar, también candidato a la reelección, aseguró que el presidente «se sintió victorioso con el resultado de las urnas y aprovechará la campaña para presentar propuestas hacia su segundo mandato».
La caída en el índice de votos de Lula se debe a la derrota amplia que sufrió en el Estado de Sao Paulo -el mayor colegio electoral del país-, ante Alckmin, que recibió más de la mitad de los sufragios allí. La ‘‘derrota’’ de Lula en una elección que hasta hace dos semanas tenía virtualmente ganada se inició el 15 de setiembre pasado, cuando la Policía Federal detuvo a dos integrantes del Partido de los Trabajadores con más de 800.000 dólares en efectivo que serían utilizados para comprar un dossier con acusaciones de corrupción contra Alckmin y contra el candidato del PSDB a gobernador de Sao Paulo, José Serra.
El escándalo del llamado ‘‘Dossiergate’’ involucró en los días siguientes a ocho asesores de la campaña de Lula y del PT y, aunque el mandatario aseguró ignorar las irregularidades practicadas por sus correligionarios, el caso impactó negativamente en la opinión pública y se reflejó en una caída gradual pero significativa en su índice de preferencias. El ministro Genro atribuyó el fracaso del intento de lograr la reelección este domingo al «cerco» de la oposición al presidente y a su partido. «Hubo un cerco político muy grande», agregó.
Desde ayer ya ha empezado la batalla por la segunda vuelta, en la que Lula tratará de no repetir errores que, según los analistas, contribuyeron a impedir su reelección el domingo. Uno de ellos fue el de negarse a participar en debates televisados con sus adversarios, lo que fue interpretado por una parte del electorado como un intento de eludir la obligación de explicar los escándalos que sacudieron a su partido. Al comentar el resultado de las urnas, Genro insinuó que, ahora, Lula sí participará en todos los debates a que sea invitado. «En la segunda vuelta habrá oportunidad de discutir programas y el futuro. Son dos posiciones claras: una, la del gobierno actual y, la otra, la de un gobierno que ya estuvo en el poder durante ocho años», dijo el ministro, al aludir a la gestión del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del PSDB, que se prolongó de 1995 a 2002.
División entre los brasileños
Con un país dividido, el candidato a la reelección para la presidencia de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, deberá enfrentarse en una segunda vuelta al socialdemócrata Geraldo Alckmin, según destacó ayer la prensa brasileña, al comentar el resultado de los comicios del domingo. Los dos candidatos ya comenzaron a articular alianzas para sumar apoyos, y Lula, que «siente el riesgo de una derrota», convocó a sus principales asesores para redefinir el rumbo de la campaña, agregaron los diarios.
La prensa local resaltó que Lula venció con amplia ventaja en las regiones norte y nordeste de Brasil, las más pobres del país, en tanto que Alckmin se impuso en el sur, sudeste y centro-oeste, las más industrializadas y ricas, por lo que la elección mostró un país dividido en dos. ‘‘Lula y Alckmin disputarán una segunda vuelta con un país dividido’’, ‘‘Brasil sale dividido de las urnas’’, ‘‘Disputa emocionante lleva decisión a la segunda vuelta’’, ‘‘Los partidos ya empiezan concertaciones para la próxima vuelta’’ y ‘‘Lula ve riesgo de derrota y pretende redefinir campaña’’ son algunos de los titulares de los matutinos del lunes.
Casi 126 millones de brasileños estaban convocados a las urnas para elegir presidente y vicepresidente, a los gobernadores de los 27 estados, a los 513 diputados federales y a 27 senadores (un tercio del Senado), así como a los miembros de sus cámaras regionales. Para obtener la reelección, Lula debía obtener la mitad más uno de los votos válidos, pero al no lograrlo tendrá que esperar al resultado de la segunda vuelta electoral prevista para el 29 de octubre. |
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