«LA VIOLENCIA contra los menores está presente en todos sitios», recoge una de las conclusiones vertidas por el primer estudio global sobre la violencia infantil de la ONU. En él se recogen cifras espeluznantes como que cada año 275 millones de niños son testigos de actos violentos en sus familias, 126 millones trabajan en actividades consideradas de riesgo y entre 100 y 140 millones de niñas y adolescentes han sufrido mutilación genital.
El documento, producto de tres años de trabajo conjunto entre varias agencias especializadas de las Naciones Unidas, afirma que la violencia contra los niños se encuentra desde su propio hogar hasta la escuela, pasando por la comunidad, las instituciones como orfelinatos y centros de rehabilitación, y los entornos laborales. Sin embargo, «la mayoría del tiempo, la violencia ejercida sobre los niños permanece escondida», afirmó ayer el responsable del estudio y experto de la ONU, el brasileño Paulo Sergio Pinheiro.
El informe explica que existen formas de violencia «escondidas» o «invisibles» que afectan a los niños y que ocurren sobre todo en el seno de la familia o de las instituciones que, paradójicamente, están encargadas de protegerlos y sobre las que existen muy pocas estadísticas. En el hogar, los niños suelen sufrir agresiones -violencia física, verbal, humillaciones o amenazas- encubiertas por justificaciones disciplinarias, en tanto que los abusos sexuales suelen ser perpetrados por algún miembro de la familia o una personas cercana a ella. Pinheiro, quien presentará oficialmente este informe a la Asamblea General de la ONU el próximo 12 de octubre, señaló que una de sus conclusiones centrales es que «la violencia infantil puede prevenirse» y que «es posible disminuir la dimensión del problema». Concretamente, planteó que programas de visitas sorpresa a los hogares con niños, campañas de educación y sensibilización, así como políticas para limitar el acceso «demasiado fácil» a las armas y drogas podrían ser eficaces para reducir los niveles de violencia en las familias.
El estudio, que fue encargado en 2003 a Pinheiro por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, constituye el primer intento de contar con una estimación de la magnitud y de la diversidad de las formas de violencia contra los niños en el mundo. Para abordar esta problemática, la responsable del Centro de Investigación Infantil Unicef, Marta Santos, consideró fundamental la adopción de una legislación apropiada. |