Pasado «Había mucha tensión; se vivía en un estado casi policial» Presente «El nuevo director llegó con otro talante y se vive mejor» Futuro «Conseguir trabajo para más internos sería un gran avance»
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Visita cada día la cárcel de Langraiz. Recorre los módulos, charla con los internos; es para ellos una figura «cercana» a la que transmiten sus inquietudes, «tanto espirituales como físicas». «Un cigarro, una tarjeta telefónica... A un funcionario no se lo van a pedir; al cura, sí», afirma. Txarly Martínez de Bujanda es el capellán del centro desde hace un año, aunque lleva diez acudiendo a él. Conoce a fondo lo que ocurre entre sus muros y también la nueva etapa que se ha abierto con la llegada del nuevo director tras años conflictivos, pero arremete contra el sistema penitenciario, incluido el proyecto de la nueva cárcel. «Tendrá mejoras, pero seguirá siendo una cárcel», afirma.
Comentaban hace unos días desde la pastoral que la situación en Langraiz ha mejorado. ¿En qué sentido?
Se vive más tranquilo. Hubo dos años en que se tensó la situación por parte de la dirección y el subdirector de Seguridad. Se vivía en una especie de estado policial, "a ver si me chivas y te doy algo a cambio, y si no me chivas te hago la vida imposible"... Incluso entre los mismos funcionarios; no sabías con quién podías hablar. Uno me llegó a decir que por teléfono no hablábamos, que igual nos estaban escuchando. La situación se tensó muchísimo, un clima de tensión que perjudicaba a todos, no sólo a los internos.
¿A qué se ha debido?
Llegó el nuevo director con otro talante. Él ha sido educador, ha tenido más trato con los internos y quiere plantear, manteniendo unas medidas, porque la cárcel no deja de ser la cárcel, otras posibilidades: salidas, permisos, se molesta en estar con ellos... Creo que todos están más a gusto.
¿Qué medidas ha tomado?
En prevención de suicidio se están trabajando más y se está atendiendo más a los internos de apoyo. Se está invirtiendo en obras, se están poniendo azulejos, alicatando, pintando; hay máquinas limpiadoras que están dejando todo en mejor estado; el pan se está haciendo dentro, han cambiado los menús... También se ha duplicado el número de educadores sociales, de cuatro a ocho; se va a ampliar a cuatro la plantilla de psicólogos... Hay un ambiente mejor.
Sin embargo han seguido produciéndose muertes...
Langraiz es un pueblo de 700 habitantes; en todos los pueblos hay muertes, en la cárcel también. Aunque la edad media es baja, la enfermedad es alta.
¿Es un caso excepcional?
No, hay otras cárceles con más muertes, aunque también más internos. El problema de Langraiz es otro: hay médico 24 horas al día -algo que no ocurre ni en Basauri, ni en Martutene, ni en Pamplona ni en Logroño- y el hospital está a diez minutos. Son dos de las causas que Madrid alega para derivar a los internos que están peor. De 700 internos, 650 tienen algo; hay mucha gente enferma, muy deteriorada. Ojalá no se muriese nadie, pero tenemos que reconocer que entra dentro de la "normalidad". En la cárcel hay una tasa de 68 muertes por cada cien mil internos; en la calle se está entre el 5 y el 7.
Algunas voces critican que son muertes evitables...
La última persona que murió estaba muy mal, se iba a morir cualquier día. Quizá lo mejor hubiera sido llevarle a Txagorritxu y tenerle ahí... A otro le llevaron a mediodía y a las cuatro de la mañana le encontraron muerto en el hospital; perfectamente podía haber pasado con una persona que está en su casa, se siente mal, va al hospital y se muere. Algunas son evitables; otras, no.
¿Incluidos suicidios?
En las cárceles se muere más gente y también se suicida más gente. ¿Por qué? Mil razones: la situación personal que tengan, los años de condena...
Se formularon denuncias por inducción al suicidio...
Era el clima de tensión; si alguien te está presionando, presionando, presionando... habrá alguno que decida quitarse de en medio porque piense que le estén machacando. ¿Que sea la única razón? Estoy seguro de que no. Es un factor. Si juntas muchos, puede ser la gota que colma el vaso. O no; pudo ser que ese día, además de estar presionado y con miedo, la novia le dijera que era la última vez que iba a verle. Si hubiese sólo una causa y se conociese, se evitarían los suicidios; a nadie le gusta que se muera alguien en una cárcel y menos que se suicide, aunque sólo sea por el papeleo que genera.
¿Qué medidas se han tomado para evitarlos?
Ahora están acompañados, hay internos de apoyo a los que se ha dado un curso. A pesar de las medidas, el que se quiere suicidar, se suicida. Hay gente que lo ha hecho con otro interno en la celda. ¿Más medidas? ¿Atarles el uno al otro? ¿Poner cámaras? ¿Atarle a la cama? ¿Dónde quedan la dignidad y la intimidad de las personas? La solución no es poner medidas, sino eliminar las causas, que son múltiples.
¿No es demasiada responsabilidad para esos internos?
Se les debería recompensar más, hacen una labor que muchos no haríamos. De acuerdo que lo hacen para lograr algo y están dispuestos a aguantar más pero...
¿No es una labor que debería asumir el propio centro?
Sí pero, ¿cómo? No vas a poner un funcionario con el interno. Hay situaciones muy difíciles que se solucionan como buenamente se puede...
¿Continúa la situación de hacinamiento?
Depende de con qué lo compares... Está mejor que Basauri y Martutene, que están al 140 y al 200%, respectivamente. Hay 700 internos y 500 celdas; teóricamente debería haber uno en cada celda, pero hay algunos que no quieren estar solos. De todas formas, no es cuestión de Langraiz; si Instituciones Penitenciarias manda un autobús con veinte internos más, la dirección no puede decir "estamos completos, no cogemos a nadie más". El problema es que se sigue metiendo a mucha gente en las cárceles y no hay más celdas.
Hay personas con problemáticas especiales: enfermos mentales, drogodependientes...
Tenemos en la cárcel gente psíquicamente hecha polvo, o drogadictos; vamos a meterla donde corresponde. Los que están deshechos, por la cárcel o por la droga, vamos a dejarlos, por así decirlo; pero no sigamos realimentando eso internando a personas con problemáticas específicas.
¿Por qué no se les lleva a centros específicos?
Porque no hay sitio. Tengo un chico que tiene que ingresar en un psiquiátrico y hace tiempo que le están buscando una plaza. Aunque sea por orden del juez, físicamente no hay plazas. Y hay mucha gente en esa situación.
¿La anunciada nueva cárcel mejorará la situación?
No, es una nueva cárcel. Una cárcel de oro, con sus mejoras, pero una cárcel. Nadie se ha suicidado porque su celda mida seis metros cuadrados y no tenga vistas al mar. Que un interno, en pleno invierno, tenga que salir a la calle para meterse a la ducha no es cómodo; una celda con ducha dentro sería un avance grande. Pero será cárcel. Habrá mejoras, pero se volverán a cometer los mismos errores, porque será un centro regida por la misma ley penitenciaria. Y si haces una macrocárcel, en la que el contacto humano entre internos y funcionarios es mínimo, en la que todo son cámaras, todavía peor.
¿Se tendrían que tomar más medidas en Langraiz?
Quieres hacer algo reinsertador y te encuentras con una ley que te dice "esto no, esto tampoco". Por ejemplo, el trabajo: sería un tremendo avance dar trabajo a internos, aunque no sé si hay muchos que estén en condiciones de trabajar ocho horas al día, además de los que ya lo están haciendo. Se podrían buscar empresas, pero no tienen que pensar que van a enriquecerse con trabajos forzados. Al menos a dos empresas se les ha dicho que no por esta razón. Pero sería un gran avance.
¿Por qué?
Les beneficiaría en todo: estar ocho horas sin pensar en nada malo, ganando un dinero, viviendo mejor... Todo ello repercute en que estén más a gusto y provocan menos follones. Los talleres van a menos, es una pena... |