AQUELLA persona interesada en el mundo marino tiene una referencia literaria de obligada consulta en las librerías, ya que se acaba de publicar el quinto volumen de la publicación bienal "Itsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco".
Este ejemplar destaca la relevancia de los corsarios vascos en la historia naval, las importantes batallas marítimas que se lidiaban y las diferencias con la piratería.
Editado por el Museo Naval de Donostia para fomentar el desarrollo de estudios sobre el litoral vasco, ayer presentaron el libro el director de Cultura de la Diputación de Gipuzkoa, Imanol Agote, el historiador Enrique Otero y los responsables de este centro museístico, Soco Romano y José María Unsain.
Corsarios guipuzcoanos
El libro, que incluye 41 trabajos de investigación recogidos en sus 780 páginas, repasa una etapa histórica que arranca con las invasiones bárbaras y vikingas, acercándose a la gran actividad bélico-naval y corsaria de los siglos XVI, XVII y XVIII y que concluye con la Segunda Guerra Mundial.
El historiador Otero, experto en la práctica corsaria de la Península Ibérica durante la Edad Moderna, explicó que estos marinos, a diferencia de los piratas, precisaban un permiso real para actuar, podían atacar sólo determinados barcos y eran sometidos después a un juicio para supervisar su actividad.
Otero destacó la importancia histórica de los corsarios vascos, especialmente de los precedentes de Gipuzkoa, donde esta práctica se configuró como una «forma de inversión» capaz de atraer a «bastantes marineros» que arriesgaban sus vidas por un buen salario.
El corso donostiarra comenzó su actividad en el siglo XVI y alcanzó su período de máximo apogeo en el XVII, logrando mucha importancia hasta 1744. Llegaron a ser, según el historiador Enrique Otero, los corsarios más importantes a nivel de todo el Estado. |