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El interés público
EL GOBIERNO VASCO, a través del Departamento de Industria, va a destinar alrededor de 400 millones de euros a la adquisición de pequeñas participaciones accionariales en empresas consideradas estratégicas en Euskadi. Esta medida busca una participación pública en los centros de poder de esas empresas de modo que su presencia sea determinante en las decisiones de esas firmas que, bajo la mirada del servicio público, puedan tener repercusión en el tejido industrial del país. Se trata, sobre todo si se mira el montante del fondo, de una iniciativa crucial de cara al futuro. En un momento en el que el fenómeno de la deslocalización comienza a asomar su rostro más duro, la participación pública -no el control- en estos sectores es beneficiosa para el interés general. En primer lugar, porque afianzará el compromiso social de esas empresas para con su entorno. Asimismo, el Ejecutivo se garantiza información y consulta respecto a las grandes decisiones estratégicas, con lo que puede ejercer cierta labor de supervisión y evitar actuaciones como la deslocalización.
LOS ILUSTRATIVOS EJEMPLOS de ACB e Iberdrola, donde el sector público vasco tiene una participación que le ha permitido estar presente en las grandes decisiones, son un aval importante a esta iniciativa. Asimismo, existen otras experiencias similares fuera de nuestras fronteras que también resultan sugestivas, como es el caso de algún länder alemán cuya administración tiene participación en grandes empresas como Volkswagen, con notable éxito. No cabe duda de que esta decisión también tiene sus riesgos, y por ello deberán cuidarse al máximo detalle todos los flecos. El proceso debe hacerse con total transparencia y evitar todo intento de control excesivamente intervencionista. También es exigible extremar el celo en garantizar que cualquier beneficio revierta en el propio país mediante la generación de mayor riqueza y empleo. El interés público está por encima de cualquier otra consideración, sobre todo si se trata de sectores estratégicos.
El ira culmina el proceso
El duodécimo informe presentado por la Comisión Independiente de Control sobre el proceso de paz en el IRA ha sido el más positivo desde que la organización declarara en julio de 2005 el fin de la lucha armada y, posteriormente, la destrucción de sus arsenales. El grupo está ahora «comprometido con la estrategia política, en eliminar el terrorismo y otras formas de criminalidad», se asegura en el informe. El IRA, en primer lugar, se ha adherido a la estrategia de paz marcada por el Sinn Féin, comprometido en lograr la unificación de la isla por medios democráticos. Por otra parte, añade el texto, la propia organización ha desmantelado los departamentos encargados de adquirir armas, preparar bombas, entrenar nuevos reclutas y espiar posibles objetivos. O sea, ni quiere ni puede volver a la lucha armada. Son evidentes las diferencias entre la situación de Irlanda y la de Euskal Herria. Pero el ejemplo irlandés -y, sobre todo, el británico- sirven para ver el final de un proceso cuando las dos partes -las dos- dan los pasos necesarios para lograr la paz. Quizá no sirvan los métodos, pero sí los procedimientos, la constatación de que el paso adelante de una parte debe corresponderle un paso adelante de la otra. Y eso vale también para Euskadi. |
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