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Por la unidad de la izquierda con fundamento
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Ion Andoni del Amo Marcelino Fraile
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Los autores abogan por la construcción de un polo soberanista de izquierda con EB, Aralar, sectores de EA e invitan a la izquierda abertzale a que salga de su autismo político y aúne fuerzas
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¿Tiempos históricos? ¿Tiempos de esperanza? ¿Tiempos clave? Todos los actores políticos y medios de comunicación se esfuerzan por ponerle un adjetivo grandilocuente al momento político que nos toca vivir tras el alto el fuego permanente de Euskadi Ta Askatasuna y la disposición al dialogo del Gobierno de Zapatero. Sin embargo, ninguno de estos actores parece estar a la altura de los tiempos que menciona. Se puede pedir paciencia y prudencia a la ciudadanía, a la espera de acuerdos que ofrezcan soluciones reales a nuestras aspiraciones de paz y de libertad para decidir nuestro futuro. Pero no se puede engañar a todo el mundo con la mezquindad de defender unos intereses partidistas dentro o fuera de las instituciones del sistema. Sería una decisión histórica de Euskadi Ta Askatasuna que asumiera definitivamente que la estrategia armada, hoy, constituye un elemento generador de sufrimiento y un obstáculo para las aspiraciones de autogobierno y libertad de nuestro pueblo, y que se sumase a la lucha por vías exclusivamente políticas. Sería una decisión histórica o esperanzadora que el Gobierno de Zapatero, en lugar de intentar contentar a la derecha judicial y política, reconociera los déficits democráticos del Estado. Que no jugase con el proceso de paz, con los derechos democráticos y con todos nosotros. Que diese pasos significativos en el respeto a los derechos de los presos. O en el desmantelamiento de las medidas antidemocráticas que se desprenden de la ley de partidos, que impide el ejercicio de las libertades políticas. O en la obsoleta constitución posfranquista que impide el derecho de autodeterminación a los pueblos. Sería una decisión histórica o clave que los partidos vascos, en lugar de preocuparse de su futuro electoral municipal y foral, se comprometieran en un gran plan de concienciación y movilización social para exigir eso tan sencillo que desean los ciudadanos y ciudadanas: una paz basada en el respeto a todos los derechos democráticos antes mencionados (acercamiento de los presos, legalización de todas las ideas y derecho a decidir). Porque ni la paz ni la democracia plena son, ni serán, fruto de la voluntad de acuerdo de dos partidos, sino de una sociedad que se moviliza y los conquista, los arranca. Sería una decisión histórica o constituyente para la izquierda que nosotros tildamos de aber-tzale, radical o transformadora que, en lugar de ejercer de gestores subalternos en las instituciones de las principales fuerzas que sostienen el sistema, véase PNV o PSOE, tratáramos de disputarle la hegemonía a los valores del neoliberalismo o social-liberalismo, de la derecha en última instancia. Que nos planteásemos la recomposición, refundación y unidad esa izquierda. Sin embargo, hoy en día nos preocupa más el discurso políticamente correcto para nuestro electorado y la ligera corrección de algunas desviaciones del sistema. Más que la organización de la sociedad, de los movimientos sociales, de la militancia política y de la movilización ciudadana para construir ese mundo mejor y esa Euskal Herria mejor que decimos soñar en medio de este capitalismo bélico, injusto, explotador, alienante y depredador al que todos los días nos vemos sometidos. Verdaderamente, podríamos vivir un tiempo clave, un tiempo para el cambio político, si la dirección de la izquierda aber-tzale saliese de su autismo político, de buscar el puro reforzamiento partidista. Si, como fuerza mayoritaria, se abriera a construir un polo soberanista de izquierda con EB, Aralar, sectores de EA y todos los organismos sociales dispuestos a participar en él para movilizarnos. Estaríamos iniciando ese camino de la unidad de la izquierda transformadora, si en lugar de realizarse un acuerdo electoral entre Javier Madrazo y Patxi Zabaleta a la desesperada y a espaldas incluso de sus militantes - con el único objetivo de mantener algunos concejales y junteros en las instituciones- nos hubiésemos sentado a discutir en nuestras respectivas asambleas y con los demás sectores y ciudadanos/as de izquierda soberanista por dónde pasa la unidad y la recomposición de la izquierda. Por ejemplo, podríamos discutir con qué objetivos nos movemos. Si con seguir sosteniendo al PNV en el Gobierno y seguir apoyando su política neoliberal. O contentándolo con una ley del suelo hecha a medida de los intereses del PSOE y del PNV en lugar de los de la mayoría social, especialmente juvenil, que seguirá sin poder acceder a una vivienda digna por muchos años, a pesar de tener la autotitulada ley más progresista de Europa. O si, por el contrario, nos pusiésemos a discutir, de qué manera tenemos que fijar nuestros objetivos para apoyar a los sindicatos y a las organizaciones sociales que han rechazado los presupuestos 2006. Presupuestos que oportunistamente EB ha aprobado y Aralar legitimado con una abstención acrítica, y cuyo gasto social esta dos puntos por debajo de la media española, y que condenan a la exclusión a cientos de familias sin recursos.
Ion Andoni del Amo es miembro de la ejecutiva de Aralar y Marcelino Fraile es miembro de la presidencia de Ezker Batua-Berdeak |
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