Hakan Ekinci, el joven turco, al parecer de religión cristiana, de 28 años, que secuestró el martes el avión que hacia la ruta Tirana-Estambul y lo desvió hacia Italia, actuó en solitario, sin cómplices e iba desarmado, según informó ayer oficialmente el ministro del Interior italiano, Giuliano Amato. Pocas horas después de que concluyera sin derramamiento de sangre el secuestro del avión de Turkish Airlines en el que viajaban 107 personas y seis tripulantes, obligado a aterrizar en el aeropuerto sureño de Brindisi, Amato informó en el Senado del caso, que durante varias horas mantuvo en vilo a la opinión pública internacional.
La preocupación se debió, entre otras cosas, a que en un principio se aseguró que el aparato había sido secuestrado por dos turcos en protesta por el viaje que realizará a Turquía a finales de noviembre el papa Benedicto XVI, en el punto de mira del integrismo islámico por las citas que hizo sobre el Islam y Mahoma durante su reciente visita a Alemania. Tras ser interceptado el aparato por un cazabombardero italiano, obligado a aterrizar en Brindisi y una vez iniciadas las negociaciones con las autoridades italianas, se descubrió -según precisó ayer Amato- que el secuestrador era el pasajero Hakan Ekinci y que actuó en solitario y desarmado.
El secuestrador turco logró su objetivo, según las informaciones facilitadas al ministro italiano del Interior, aprovechando que una azafata abrió la puerta de la cabina del piloto. Tras forcejear con la joven y entrar, dijo al piloto que llevaba una bomba preparada para estallar y que contaba con varios cómplices dentro del aparato. |