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Un niño pasa en bicicleta por delante de un mural republicano irlandés en Belfast. Efe |
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El IRA no quiere ni puede seguir con la lucha armada, según la Comisión de Control
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«Está firmemente comprometido conla estrategia política», asegura el informe
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Javier Aja/Efe Dublín
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Contexto El informe llega justo antes de la cita en Escocia
Autonomía En círculos políticos se confía en un acuerdo cercano
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El Ejército Republicano Irlandés ha modificado radicalmente sus estructuras para apoyar el proceso de paz en el Ulster y transformarse en una organización democrática, según aseguró ayer la Comisión Independiente de Control. El análisis, el duodécimo que presenta la Comisión, es el más positivo elaborado por este organismo desde que el IRA anunciase en julio de 2005 el fin de la lucha armada y completase después la destrucción de todos sus arsenales.
«Hace tres años -indica el documento- era uno de los grupos (paramilitares) más sofisticados y peligrosos, poseía el arsenal de armas y de otros materiales más cuantioso. Ahora está firmemente comprometido con la estrategia política, en eliminar el terrorismo y otras formas de criminalidad». El informe asegura que el IRA no tiene intención de retomar el camino de la violencia por dos razones. La primera está relacionada con la firme adhesión de la organización a la estrategia de paz marcada por su brazo político, el Sinn Féin, que se ha comprometido a lograr la unificación de la isla de Irlanda por medios democráticos.
La otra tiene que ver con los cambios experimentados en la estructura interna de la organización paramilitar, que hacen casi imposible, en estos momentos, desarrollar la capacidad operativa de la que disfrutaba el IRA antes de su desarme. Según la IMC, los departamentos encargados de adquirir armas, preparar bombas, entrenar nuevos reclutas y espiar a miembros de las fuerzas de seguridad han sido desmantelados.
La dirección del movimiento republicano, apunta el análisis, tampoco ha efectuado «castigos corporales» contra elementos antisociales de la comunidad católica-nacionalista, a pesar de que ciertos sectores quieren que la organización mantenga su tradicional papel de órgano policial y judicial. Esta última cuestión podría sugerir que el IRA y el Sinn Féin están dispuestos a aceptar en el futuro la autoridad de la Policía norirlandesa (PSNI), una de las condiciones impuestas por los unionistas para formar Gobierno con los republicanos.
Por otra parte, la Comisión sostiene que el IRA aún vigila las actividades de los grupos paramilitares protestantes y disidentes republicanos, al tiempo que mantiene un servicio interno con el objetivo de descubrir a los espías supuestamente infiltrados en su seno. En este sentido, la IMC no ha logrado arrojar luz sobre el asesinato de Denis Donaldson, el ex jefe de administración del Sinn Féin en la Asamblea norirlandesa, quien confesó en diciembre de 2005 que espió para los servicios secretos británicos durante más de veinte años. Donaldson fue expulsado del partido y se retiró a una cabaña del remoto condado de Donegal, en el noroeste de la isla, donde el espía fue asesinado el pasado mes de abril. Según los observadores, el hecho de que la Comisión no se «haya mojado» respecto a este asunto podría ser recibido por los unionistas con escepticismo, pues creen que Donaldson fue ejecutado por miembros del IRA.
A pocos días de que Londres y Dublín inicien una ronda de conversaciones de paz con los partidos del Ulster en Escocia, cualquier implicación de los republicanos en el caso del ex espía podría haber tenido serias consecuencias. El documento hecho público ayer respalda la intención del Gobierno británico de abrir negociaciones para restablecer la autonomía de Irlanda del Norte, suspendida desde octubre de 2002. |
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