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Los mercados financieros parecen firmemente dispuestos a no perder paso en la animada rumba que se baila en el circuito financiero internacional plagado, estos últimos tiempos, de operaciones corporativas. Si hace poco menos de un mes el International Exchange compraba el New York Board Of Trade ayer se anunciaba la integración de dos clásicos en la contratación de futuro. El Chicago Mercantil Exchange especializado en la negociación de derivados financieros, que compraba al también centenario Chicago Board Of Trade, quizá el más caracterizado de los mercados de futuros sobre materias primas estadounidenses. La operación está valorada en 8.000 millones de dólares, y las previsiones apuntan que su acuerdo dará lugar al mayor mercado planetario para la contratación de futuros de acciones, bonos, monedas y materias primas. Esta operación pone fin a más de un siglo de competencia entre ambos mercados, y a su vez representa un nuevo paso en el proceso de concentración de las plataformas financieras que sólo este año han movido 25.000 millones de dólares. La nueva sociedad de Illinois se llamará CME Group, y los dominantes serán los accionistas del Mercantil Exchange que tendrán un 69% de la nueva Bolsa. Hace ya tiempo que el modelo sajón se impuso y el concepto de mercado público, es decir, de titularidad estatal dio paso a formulaciones privadas, lo que a su vez genera una cierta incertidumbre, puesto que aquellas viejas Bolsas estatales tenían como objetivo prioritario garantizar el buen fin de las operaciones que se realizaban en su seno y garantizar la limpieza en las transacciones. Los nuevos modelos trastocan este principio por el de ganar dinero con la actividad que se realiza en su seno. |