NEREA ES hija de Antonia y de Marian. De las dos, sin distinción. Ambas figuran como madres de la pequeña en el Libro de Familia. Pero a diferencia de otras parejas de lesbianas que también han recurrido a la fecundación ‘in vitro’, ellas y en concreto Antonia, no ha tenido que emprender el proceso legal de adopción para que se la reconociera como madre del bebé. Hasta ahora, los matrimonios de lesbianas que recurrían a esta práctica médica se daban de bruces con la Ley de Reproducción Asistida, que impide a dos mujeres figurar como madres en el Libro de Familia.
Marian Z. E. y Antonia M. M. son el primer matrimonio de mujeres que consigue que el Estado las reconozca como madres del bebé.
La marcha por la maternidad comenzó para ellas hace un año, tras la reforma del Código Civil para permitir las bodas de gays. Poco después de casarse, la más joven de las dos, Marian, de 30 años, logró quedarse embarazada. Nerea vino al mundo hace dos semanas y nació «dentro del matrimonio».
Inicialmente en el Registro de Algeciras (Cádiz) le dijeron a Antonia que si quería figurar como madre en el Libro de Familia tendría que ser mediante el proceso de adopción. Antonia entendió que el punto de la Ley de Reproducción Asistida que les obliga a adoptar es discriminatorio, ya que es algo que no ocurre en el caso de los matrimonios heterosexuales ni en el de las parejas de hecho que también recurren a la inseminación artificial. En ambos casos, el hombre sólo tiene que reconocer al recién nacido como suyo y automáticamente es registrado como progenitor.
«La jueza no me puso ninguna pega, entendió que nuestra hija había nacido dentro del matrimonio, estoy muy agradecida», afirmó Antonia tras conocer una semana después la decisión de la titular del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Algeciras. La jueza aceptó la demanda de Antonia y las inscribió como madre 1 y madre 2.
«No podíamos consentir esta situación, porque en el Hospital habíamos registrado a Nerea con nuestros apellidos y, de repente, nos encontramos con que nuestra hija no existía. No tenía ni derecho a ir al médico», explicó Marian.
Aunque la decisión de inscribirlas a ambas como madres supone un espaldarazo a las demandas de matrimonios de lesbianas no es irrevocable. El Ministerio de Justicia aseguró hace un par de días que la Fiscalía tendrá que actuar y obligar a la pareja a que siga el mismo procedimiento que otros matrimonios de lesbianas. «Si no fuese así», argumenta el Ministerio, «se estaría discriminando a las madres no biológicas que han tenido que adoptar». Del mismo modo, se asegura desde el Gobierno que en la ley no hubo intención de discriminar a estos matrimonios. |