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Respuesta de Metro Bilbao
Comprendemos la angustia vivida por el Sr. Linaza cuando llegó a temer por la vida de un familiar que había caído a la vía en la estación de Erandio por el empujón fortuito de un cliente que iba con prisa. Pero no compartimos sus críticas. El usuario tilda la actitud del personal de metro de "incompetente". "Otros viajeros realizaron el trabajo" afirma. Le relato los hechos para que juzgue con más información el trabajo del personal de Metro Bilbao. Veinte segundos después de producirse la caída, un vigilante auxiliaba ya, junto con otras personas, a la persona herida. A los cinco segundos se le une el conductor que previamente había parado la unidad y avisado al Puesto de Mando Centralizado. Éste, a su vez, se había puesto en contacto con SOS Deiak. Al minuto y medio el supervisor de la estación de Erandio se suma a las tareas de primeros auxilios. A los dos minutos de la caída otro vigilante de seguridad ha identificado ya al autor del empujón. Es lógico que, por cercanía a los hechos, fueran otras personas las primeras en llegar hasta la herida. Pero es justo reconocer la celeridad y profesionalidad del personal que se encontraba en la estación de Erandio. En poco menos de dos minutos, cuatro empleados de Metro se encontraban atendiendo in situ a la herida a la espera de la llegada de una ambulancia. Aprovecho este lamentable suceso para recordar que las prisas, en un servicio de masas como es el metro, pueden provocar accidentes graves. Desde Metro Bilbao pensamos que la alta frecuencia de paso entre un tren y otro -hasta 2,5 minutos- es motivo suficiente para que nos movamos con más calma, especialmente cuando nos cruzamos con personas mayores.
Julio Ibarra. Dtor. de Comunicación y Marketing de Metro Bilbao
Populistas, no "populares"
Por supuesto, no son los únicos que intentan engañar hasta con el mismo nombre de su organización, pero también a ellos hay que denunciarlos por ese motivo. En la sede central de su partido, en la calle Génova, acaban de poner unos vidrios grabados autocalificándose con grandes letras de "populares". No señor. El diccionario de la Real Academia de la Lengua dice muy clarito que deben llamarse populistas: "Populista. Adj. Perteneciente o relativo al pueblo. Partido Populista". El "popular" de verdad, según el mismo Diccionario, es el "que es acepto y grato al pueblo".
Luis Escobar. Madrid
A Tontxu Campos
Llevo 23 años trabajando en la enseñanza pública, cubriendo plazas vacantes año tras año en diferentes centros de la geografía vasca. Durante casi todos estos años he pertenecido al colectivo de profesorado con compromiso de estabilidad (en un principio 900, ampliado posteriormente a 1.500). Este compromiso nos ha dado una serie de ventajas con respecto a los cerca de 4.000 sustitutos y sustitutas. Las ventajas más importantes eran el mantenimiento del puesto de trabajo y la fijación en el centro de referencia. La decisión unilateral del Departamento de Educación de quitarnos la estabilidad a las 1.500 personas del compromiso supondrá que cerca de un 7% de la plantilla de enseñantes vamos a trabajar más en precario: ¿Dónde estaré el curso que viene? ¿Habrá plazas de mi especialidad? ¿Y si no apruebo las oposiciones?... No se puede esgrimir el argumento de que las oposiciones son el mayor garante de estabilidad. Algunos y algunas ni siquiera tendremos plazas de nuestra especialidad para presentarnos. Cumplimos con los requisitos exigidos para mantener la condición de estables y queremos seguir manteniendo este derecho. En lugar de recortar gastos, el Departamento de Educación debería aumentar presupuesto para mantener la estabilidad del profesorado, incluso ampliarla y mejorar asimismo otros muchos aspectos del sistema educativo que revertirían en una mejora de la calidad de la enseñanza y en beneficio del profesorado, alumnado, padres y madres y de la sociedad en general. Hemos sido, somos y seguimos siendo necesarios. ¿Por qué, Sr. consejero, esta decisión de quitarnos la estabilidad? Ha sido un batacazo para muchos trabajadores y trabajadoras de la enseñanza. Lucharemos para recuperarla.
Ana Agirre. Gasteiz
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