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El estadounidense Tim Troy, en el puerto deportivo de Getxo. V&V |
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El auténtico solitario
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El estadounidense Tim Troy afronta la regata Velux 5 Oceans incluso más solo que todos sus rivales, sin patrocinador ni equipo de apoyo
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Javier Núñez Bilbao
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«Arriesgo todo en esta regata. Arriesgo mi futuro financiero, mis negocios y, probablemente, mi vida». Así de claro lo tiene el estadounidense Tim Troy, un hombre que encara la Velux 5 Oceans, la vuelta al mundo en solitario, incluso más solo que sus siete rivales. Sin patrocinador ni equipo de apoyo.
Troy, que tiene 48 años, comenzó a navegar a los 12 años, y cuando conoció a Mike Plant le "picó" el gusanillo de la navegación en solitario. El estadounidense realizará la regata a bordo del "Margaret Anna", nombre de sus dos hijas, un barco de ocho años de antigüedad que fue reconstruido por el propio Troy junto a varios voluntarios.
Llegó a Getxo sin equipo de apoyo, pero agradece la colaboración que se le brindan en el puerto vizcaino, en especial por parte de los hombres del "Pakea" de Unai Basurko. «Tengo que dar las gracias a la gente que me está ayudando a poner a punto el barco. Tengo un montón de voluntarios y gracias a ellos espero tener el barco en condiciones para la regata», asegura.
Pese a todo, Tim Troy no se siente inferior al resto de rivales en esta regata. «Mi intención es estar en la pelea con todos ellos. Al no tener patrocinador, tengo que intentar mantener el barco en buenas condiciones y evitar costosas reparaciones en las dos escalas. Tengo que aprovecharme del error del resto de participantes», señala.
Tim Troy tiene claro el por qué de embarcarse en esta aventura: «Quiero escribir mi propia historia. Quiero demostrar que aunque se sea rico o pobre, uno puede ponerse un reto y tratar de conseguirlo. Son muy pocas las personas que han dado la vuelta al mundo en solitario y quiero enfrentarme a mí mismo para conseguir entrar en ese selecto grupo», señala.
Quizá lo que más le preocupa a Troy es la reacción de su familia. Su mujer Renée y sus hijos Maggie, Anna y Michael le apoyan en este proyecto. «Les da mucho reparo que haga esta regata. Es normal que mi familia esté preocupada, pero me apoyan y para mí este apoyo es fundamental, ya que sin ellos no lo podría intentar», asegura.
A lo largo de todos estos meses, Troy, además de poner a punto su barco, ha trabajado para afrontar la regata en las mejores condiciones, tanto física como mentalmente. «Resulta evidente que para participar en una regata de estas características hay que estar muy preparado, tanto en el plano físico como en el psicológico, y creo que lo estoy». |
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