Un total de 71 cadáveres con impactos de bala en distintas partes del cuerpo fueron hallados en las últimas 24 horas en varios barrios de Bagdad y Ramadi en el oeste de Irak, según anunciaron ayer fuentes del Ministerio del Interior iraquí. Las fuentes explicaron que 67 cadáveres aparecieron en Bagdad, algunos de los cuales con las manos atadas al cuerpo y señales de haber sido torturados.
Las autoridades aún no han identificado a las víctimas, con edades comprendidas entre los 16 y 50 años, ya que sus asesinos se habían llevado sus documentos de identidad. En Ramadi, capital de la convulsa provincia occidental de Al Anbar, la Policía iraquí encontró, también, otros cuatro cadáveres con impactos de bala y señales de haber sido torturados. Los cuatro cuerpos fueron encontrados en una calle en la localidad de Hadiza, a 280 kilómetros al noroeste de la capital iraquí.
Por otra parte, al menos 66 personas han muerto en la localidad meridional iraquí de Balad, en los últimos cuatro días, como consecuencia de la ‘‘violencia sectaria’’, según un comunicado del Ejército de EE.UU. A raíz de la ola de violencia, el Gobierno provincial de Salahedin, donde se encuentra Balad, decidió prohibir el tráfico rodado el pasado sábado durante 48 horas. Asimismo, se intensificó la presencia militar y policial en la localidad, a 100 kilómetros al norte de Bagdad, y se establecieron nuevos controles de carretera para impedir la entrada de insurgentes y milicianos a Balad, donde las fuerzas de Estados Unidos mantienen una base militar.
Entretanto, un grupo de enmascarados, vestidos con uniformes militares, secuestraron ayer a diez personas de una misma familia, en un barrio del este de Bagdad, según informaron fuentes del Ministerio iraquí del Interior. La familia fue secuestrada de su hogar, ubicado en el área de Al Wahda, en el momento en que se servían el ‘‘iftar’’, comida con que los musulmanes rompen el ayuno del Ramadán. |