El Gobierno de Sri Lanka reafirmó ayer su compromiso con el diálogo de paz con los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE), pese a las represalias que siguieron al brutal atentado que el pasado lunes dejó un centenar de militares muertos. El Ejército respondió con una dura ofensiva aérea a ese ataque suicida, que se produjo en el noreste del país, cuando un camión lleno de explosivos embistió a un autobús militar con el resultado de 99 soldados muertos y un centenar de heridos.
En respuesta, las tropas gubernamentales emprendieron una represalia en la que fue bombardeada una base tamil en el norte del país, según fuentes militares, aunque la guerrilla sostiene que el ataque alcanzó edificios civiles, mató a dos niños e hirió a otras quince personas. Los bombardeos destruyeron además una torre de transmisión de la radio pro rebelde Voice of Tigers (Voz de los Tigres), la única emisora que existe fuera de la zona de control de las tropas gubernamentales, según el LTTE.
El recrudecimiento de la violencia se produce cuando faltan pocos días para las conversaciones de paz previstas el viernes 27 en Ginebra, mientras los mediadores internacionales (Noruega, Japón, EE.UU. y la UE) intensifican sus esfuerzos para tratar de salvar el frágil proceso. El enviado noruego, Jon Hanssen Bauer, llegó ayer a Sri Lanka para analizar con líderes del Gobierno y de los tamiles los detalles de la negociación, mientras que mañana acudirá a la isla el subsecretario de Estado norteamericano para Asia Central y del Sur, Richard Boucher.
La Embajada de EE.UU. en Colombo informó ayer de que Boucher se reunirá con el presidente ceilanés, Mahinda Rajapaksa, y otros dirigentes gubernamentales para tratar de avanzar en el proceso de paz. En Sri Lanka se encuentra también el enviado de paz de Japón, Yasushi Akashi, que se entrevistó con líderes musulmanes para analizar las cuestiones políticas y de seguridad en las zonas de conflicto que preocupan a esta comunidad.
El líder del Congreso Musulmán de Sri Lanka (SLMC, siglas en inglés), Rauf Hakeem, señaló que Akashi mostró «preocupación» por la escalada de violencia e insistió en la urgente necesidad de que tanto el Gobierno como el LTTE cesen los ataques. Está previsto que el mediador nipón, que también se ha reunido con el presidente ceilanés, se traslade hoy a Kilinochi, controlado por los rebeldes. |