LA CREACIÓN de una Fuente de Espalación Europea para la producción de neutrones, que las autoridades vascas aspiran a ubicar en Euskadi, tiene desde ayer la "luz verde" de Bruselas, tal y como DEIA adelantó el pasado sábado.
Según confirmó el comisario de Investigación, Janez Potocnik, se trata de uno de los 35 grandes proyectos identificados como prioritarios por el Ejecutivo comunitario y el Foro Estratégico Europeo sobre Infraestructuras de Investigación (ESFRI) para el desarrollo de la ciencia y la innovación en Europa. Cumplido este tramite, ahora es el Gobierno español quien debe ratificar en los próximos meses ante el Consejo y la Comisión su interés y compromiso porque este relevante centro tecnológico europeo se asiente en territorio vasco.
De momento, sólo tres o cuatro de los grandes proyectos identificados por Bruselas tienen una localización predeterminada. Este es el caso del laboratorio ubicado en Caén (Francia) dedicado a la física nuclear, un centro de radiación en Grenoble (Francia) o la construcción en Hamburgo (Alemania) de un láser que comenzará a funcionar en 2013. La ubicación del resto, incluida la Fuente de Espalación, está abierta y se decidirá en una difícil competición entre los países que presenten su candidatura.
En el caso del gran centro productor de neutrones, según confirmó John Wood, director de ESFRI, «existen cuatro potenciales localizaciones: la zona de Bilbao, Suecia, Hungría y Reino Unido». Aunque como británico se encuentra estrechamente ligado a la candidatura de su país, también reconoce que la propuesta de Euskadi es «creíble». Entre los elementos clave que más pesarán en la balanza durante el proceso de selección, los expertos apuntan no sólo al apoyo político con que cuente la infraestructura y a la financiación comprometida, sino también a la experiencia científica de la región o país que acoja el proyecto, e incluso a las facilidades destinadas a mejorar la calidad de vida de los científicos como escuelas cercanas para sus hijos.
Decisión política
En todo caso, todos los responsables ligados al proyecto reconocen que la decisión final será política porque serán «en última instancia los Estados miembros quienes tendrán que decidir» por qué proyectos apuestan y por qué sedes. El inicio de esta batalla se producirá en las próximas semanas con una carta que el comisario de Investigación remitirá a los ministros y responsables de Investigación de los Veinticinco para impulsar el debate en el Consejo de ministros de Competitividad del 5 de diciembre. En ella, Potocnik subrayará la importancia que tiene para el futuro investigador de la UE poner en marcha centros como la Fuente de Espalación, biobancos, un telescopio gigante o un observatorio del fondo marino.
«Es importante que esta hoja de ruta se aplique en la práctica. No conseguiremos tener éxito si no hay un compromiso claro por parte de los Estados miembros en diferentes sectores», advirtió ayer. Este compromiso deberá traducirse también en aportaciones económicas importantes ya que, aunqVII Programa Marco, los fondos europeos apenas alcanzarán a algunos proyectos en su fase inicial. «La mayoría de los proyectos se financiarán en los Estados miembros», advirtió Potocnik.
Según sus cálculos, la financiación de los 35 proyectos supondrá a los Veinticinco un desembolso de más de 13.700 millones sólo para la fase de construcción. Esto pone de manifiesto que «la mayoría de los proyectos no podrán ser resueltos por un país» sino que los Estados miembros deberán apostar por crear proyectos entre varios países. La Fuente de Espalación es el cuarto proyecto con el coste de construcción estimado más elevado, 1.050 millones, de los 35 presentados ayer. |