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En euskadi ‘todo’ está controlado
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Oscar Subijana
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EL DIPUTADO general de Bizkaia, José Luis Bilbao, en nombre de las instituciones vascas, puso ayer "negro sobre blanco" la situación del sector inmobiliario en el País Vasco: «Aquí no hay corrupción», dijo con suficiencia de gran gestor. No nos tenemos que preocupar de asuntos que parecen "sureños", de pelotazos como los de Ciempozuelos o los que vienen dando los parientes de la regente de Madrid. Pero una argumentación tan contundente a uno le provoca dudas. Porque, en un limitado trayecto vital, el que firma ya ha comprado algún piso que otro. Como presumo que todos ustedes, sufridos lectores, soportan algún tipo de hipoteca y, por tanto, saben lo que es adquirir una vivienda, conocerán, además, lo que significa abonar una parte de la misma "en negro" y los tejemanejes que se traen los constructores cuando pretenden ahorrarse unos duros en materiales. El que hizo mi casa todavía se está riendo después de colocar unas persianas de color negro compradas en Logroño y que en agosto alcanzan los 45 grados. En Euskadi no se pueden construir urbanizaciones de 3.000 vecinos. Seguro. Y es como para estar de acuerdo, porque Marina D’Or sólo puede estar en Castellón. Pero, ¿estamos seguros de que en el País Vasco no existen urbanizaciones construidas en terrenos sospechosamente urbanos? ¿Sabemos por qué se pueden construir determinados chalets en laderas de la costa vasca que, a todas luces, no superarían el examen de un grupo ecologista mediocre? ¿Estamos seguros de la legalidad de algunas operaciones urbanístico-industriales que se están desarrollando en la actualidad? Prudencia. Porque los constructores buscan beneficio. Donde sea. |
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