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La acumulación del tejido adiposo en el abdomen está asociada a otros factores de riesgo cardiometabólico. Archivo |
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TELEVISIÓN
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Los riesgos de la obesidad abdominal
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EL PERÍMETRO de cintura se correlaciona con LAS ENFERMEDADES cARDIOVAsCULARES. EL LÍMITE A PARTIR DEL CUAL SE CONSIDERA PELIGROSO ES 102 CM. PARA LOS HOMBRES Y 88 CM. PARA LAS MUJERES
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Nekane Lauzirika
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LAS PRINCIPALES sociedades científicas relacionadas con el riesgo cardiometabólico asociado a la obesidad abdominal se han unido para elaborar un consenso en este área. Para ello, diferentes expertos han constituido el Grupo de Trabajo Multidisciplinar para la Identificación, Diagnóstico y Manejo integral de Riesgo Cardiometabólico en el Paciente con Obesidad Abdominal (Converge), proyecto que cuenta con el patrocinio de sanofi-aventis. Su objetivo es establecer un consenso en torno a la identificación, diagnóstico y tratamiento de la obesidad abdominal y el riesgo cardiovascular y metabólico asociado.
El Grupo también pretende «conseguir un clima de sensibilización sobre el concepto de riesgo cardiometabólico y su asociación al paciente con obesidad abdominal en los diferentes colectivos: profesionales sanitarios, autoridades sanitarias y población general», y «recomendar, por parte de las sociedades médicas implicadas en esta patología, pautas de actuación para la identificación y manejo de los pacientes». Uno de los criterios de evaluación de la obesidad abdominal más sencillos es la medición del perímetro de cintura. El límite a partir del cual se considera un riesgo es 102 cm. para los hombres y 88 cm. para las mujeres.
Las personas con obesidad abdominal tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades de padecer infarto de miocardio, una angina de pecho o un accidente vascular cerebral y hasta cuatro veces más de probabilidad de llegar a ser diabéticos. Estos datos se han confirmado con el estudio IDEA, realizado en más de 120.000 pacientes en el mundo.
En los últimos años, cada vez se ha confirmado más que la distribución de la grasa es importante a la hora de considerar los riesgos relacionados con la obesidad. Generalmente, la obesidad se medía mediante el índice de Masa Corporal (IMC). Sin embargo, recientes descubrimientos han demostrado que la obesidad abdominal es un marcador mucho más fiable de infarto de miocardio que el peso o el IMC. La adiposidad intra-abdominal, o acumulación de tejido adiposo en el abdomen, está asociada a otros factores de riesgo cardiometabólico.
Las investigaciones han revelado que el tejido adiposo no es sólo un depósito para almacenar la grasa, sino un órgano endocrino activo que libera sustancias químicas y otro tipo de sustancias en el organismo y que posee un efecto sobre el metabolismo y el sistema cardiovascular. La liberación de esas sustancias químicas puede contribuir al desarrollo de factores de riesgo cardiometabólico, como niveles altos de triglicéridos e hiperglucemia, que aumentan el riesgo en una persona de desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares.
«A los factores de riesgo cardiovascular clásicos, divididos en modificables y no modificables, se han incorporados una serie de marcadores emergentes que juegan un papel fundamental a la hora de determinar el tipo de prevención adecuada», asegura el doctor Vicente Barrios del Ramón y Cajal. |
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