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La impactante belleza de la bahía de Cabrera, con el castillo en lo alto.Fotos Antonio Ortega |
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Naturaleza privilegiada
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cabrera, con su parque nacional marítimo terrestre, creado en 1991 y primero en su género, es un paraíso cuyos frágiles ecosistemas hay que preservar de cualquier agresión
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Antonio Ortega
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El Parque Nacional Marítimo-Terrestre de Cabrera cuenta con una superficie de 1570 hectáreas y 54 km de costa, incluyendo a la isla principal, Cabrera, y 18 islotes entre los que destaca el de Conillera o Conejera. En la actualidad, pese a la afluencia de turismo masivo a Mallorca y las otras islas de Baleares, son pocas las personas que se desplazan a la quinta isla de mayor tamaño del archipiélago.
La isla de Cabrera es la única que ha sido habitada con continuidad, existiendo en la actualidad un destacamento militar. Pese a ello, pero debido a la escasez de población, ha conservado perfectamente su ecosistema natural. La vegetación está formada por matorral de lentisco, acebuche y enebro, además de por algunos pinares y sabinas. De la fauna destaca la presencia de diez variedades de lagartija balear (el 80% de su población mundial), pardela cenicienta, cormorán moñudo y halcón de Eleonor, siendo posible ver águilas pescadoras. Los fondos marinos son muy ricos en especies.
Existe un bar en la isla, situado junto al puerto, desde el que los visitantes acceden a las ruinas del castillo, situado en un alto. Se puede realizar una larga excursión a pie hasta el faro situado en el extremo opuesto de la isla, aunque en teoría es obligatorio realizarla con un guía, pese a discurrir por una pista que pasa junto a hermosas calas. Eso sí, si vas a realizar este itinerario, no olvides la crema protectora del sol, ya que la sombra es inexistente.
Excursión a la isla
La verdad es que aunque no resulta excesivamente complicado, tampoco resulta del todo fácil viajar a la isla de Cabrera, pues hay que planificarlo con antelación y pensar en pasar en dedicarle prácticamente toda una jornada. Además, si te gusta caminar, te verás muy limitado con el tiempo de que dispones en la isla. Por el contrario, si no degusta, puede que el tiempo te parezca excesivo, pues poco podrás hacer salvo darte un baño, cosa que no justificaría el viaje. Es por ello que da envidia ver a la gente que dispone de yates y veleros, anclados en la bahía, que disponen del tiempo que estimen conveniente.
Para el resto de los mortales, el acceso a la isla se encuentra restringido, teniendo que hacerlo en los barcos que salen de Colonia de Sant Jordi, distante 12 km. El programa organizado tiene siete horas de duración, permitiéndonos pasar cuatro de ellas en la isla. Los movimientos por ella también están restringidos, así que de forma ilegal intentamos llegar hasta el faro, aunque no nos dio tiempo. Baño en una cala, una cerveza en el único bar existente, visita a las ruinas del castillo y… al barco. |
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