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LA bolsa cumplió ayer con la lógica de los mercados en las fases de bonanza y vivió una más que esperada jornada de corrección, que los inversores aprovecharon para deshacer algunas posiciones y meterse en el bolsillo un buen puñado de euros gracias a las fuertes subidas de los últimos meses. Después de cinco máximos históricos consecutivos, el Ibex-35 cayó el 0,77 % y aunque en algunos momentos dio la impresión de que cedería los 14.000, el IBEX consiguió sobreponerse para cerrar en 14.002,40 puntos. Pero los recortes, más allá de que se hubiera perdido tal o cual nivel, sonaron más a un saneamiento del mercado que a una falta de confianza por parte de los agentes, dado que las caídas no fueron excesivas. Los inversores parecen tener los nervios de acero, sobre todo si se tiene en cuenta que la revalorización lbursátil supera el 30% anual |