El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, aseguró ayer que los mercados esperan que en su reunión de diciembre el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés un cuarto de punto, hasta el 3,5%, y consideró que un «ajuste gradual» del precio de dinero le viene bien a la economía española.
«Los mercados esperan con una probabilidad del 100% o del 99,9% una subida de tipos hasta el 3,5%. Todo el mundo lo espera», afirmó Almunia.
El comisario defendió la independencia del BCE y subrayó que la orientación actual de su política monetaria no está suponiendo un «freno» al crecimiento económico, pues todavía hay una «abundante» liquidez y las condiciones financieras son favorables. En su opinión, este escenario «ligeramente expansivo» proseguirá en 2007.
En cuanto a la incidencia de los tipos de interés en la economía española, Almunia recordó que en España existe un alto grado de endeudamiento de las familias, ligado en buena medida a la adquisición de vivienda a través de préstamos hipotecarios, en su mayoría, a tipos de interés variable. En cualquier caso, consideró que si los tipos se van ajustando «gradualmente» los efectos no serían negativos para España. «Un ajuste gradual sería conveniente para la economía española», manifestó. Almunia también señaló que el escenario central que la Comisión Europea ha previsto para el Estado español se ha diseñado teniendo en cuenta que el sector inmobiliario continuará mostrando un ajuste «gradual y pausado».
De cara a 2007, el comisario europeo subrayó que las decisiones del BCE sobre el precio de dinero son «más inciertas», y destacó que las economías europeas han sido capaces de absorber «con mucha más eficacia» que en el pasado el «choque» de los precios del petróleo y la energía.
Fuerte envejecimiento
El comisario alertó del «riesgo tremendo» que supone el envejecimiento de la población en Europa, y que «en 2050 absorberá cuatro puntos del PIB para el sistema de pensiones, de salud y de atención a esas personas». Almunia señaló que se trata de un «desafío muy grande» y animó a tomar medidas para afrontarlo. Para ello, propuso consolidar las cuentas públicas -con un ajuste presupuestario de «tres puntos y pico»-, reformas en el sistema de pensiones y de protección social, y un aumento en el nivel de empleo, que según la estrategia de Lisboa, debe llegar al 70% de la población europea. |