EL CONSEJO de Ministros aprobó ayer un real decreto-ley que eleva de 55 a 70 euros por cada mil cigarrillos el nivel mínimo de los impuestos especiales sobre el tabaco, por lo que las marcas baratas, con un precio inferior a 2,17 euros, costarán un 8,2% más.
«Hemos decidido incrementar en aproximadamente un 8% el precio de las cajetillas que se venden a menos de 2,17 euros», afirmó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
En la hipótesis más extrema -no descartable- de que las empresas tabaqueras decidan trasladar enteramente, al precio de venta esta subida del impuesto mínimo, las marcas que se venden a 1,95 euros por cajetilla pasarían a costar 2,11 euros, es decir, un 8,2% más.
Con esta medida, el Gobierno español pretende desincentivar el consumo de un producto nocivo para la salud. «Espero que esta medida anime a muchos a dejar de fumar», dijo Fernández de la Vega.
Concretamente, el Ejecutivo socialista justifica este incremento del impuesto mínimo en que las dos subidas aplicadas este año a la fiscalidad del tabaco, con objeto de desincentivar el consumo del tabaco, no han sido trasladadas por los fabricantes e importadores a los precios de venta al público de los cigarrillos « en la medida que cabía esperar». |