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Los usuarios deciden
LA ESPERADA DECISIÓN de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) respecto a la guerra que mantiene la operadora Orange -la antigua Amena- con Euskaltel por la titularidad de los 450.000 clientes de telefonía móvil de la empresa vasca, abre un principio de solución salomónica que no da la razón total a ninguna de las partes pero, al mismo tiempo, satisface a ambas. Según la resolución conocida ayer, será el cliente, el usuario, y sólo él, quien decida con qué compañía quiere seguir funcionando. Es decir, los clientes no son «de nadie» -como pretendía la operadora francesa- sino que deberán elegir libremente la empresa que desee que le dé el servicio. Esta decisión de la CMT supone un pequeño esfuerzo para el usuario de Euskaltel, ya que deberá solicitar expresamente la portabilidad si quiere mantener su número de móvil en la compañía vasca ya que de lo contrario, es decir, si no cambia su tarjeta SIM, su número de teléfono pasaría automáticamente a pertenecer a Orange.
TANTO EUSKALTEL como Orange se apresuraron ayer a mostrar su satisfacción por la resolución de la CMT. La operadora vasca cree, con un optimismo razonable, que la inmensa mayoría de sus clientes serán fieles y mantendrán su móvil en una empresa cercana, del país. Esta cuestión, sin embargo, con ser real no es suficiente. Euskaltel deberá empeñarse en garantizar que, como operador integral libre ya de las limitaciones de funcionar a expensas de otra compañía como Amena, podrá ofrecer un buen servicio. En definitiva, la CMT pone fin a la absurda guerra iniciada por Orange tras la decisión de Euskaltel de romper con Amena y convertirse en operador integral. Ahora, sin embargo, comienza otra batalla que será también dura: la de la captación cliente a cliente, una vez que la CMT ha levantado también la prohibición a ambas compañías para realizar campañas comerciales. Es de esperar que la libre elección por parte de los usuarios sea real y esté garantizada para evitar que se produzcan maniobras extrañas que entorpezcan la opción de cada uno y/o limiten su libertad de opción.
Normalizar el uso del idioma
DE LOS DOS MILLONES DE ciudadanos que vivimos en la CAV, más de la mitad es monolíngüe castellana. A esa parte mayoritaria de la población va dirigido el mensaje que el Gobierno vasco quiere hacerle llegar reclamando la convivencia efectiva de las dos lenguas oficiales de la Comunidad. No es mucho pedir tres décadas después de la muerte del dictador, pero a pesar de los ímprobos esfuerzos, económicos y humanos, que durante todos estos años se han venido realizando, el euskera sigue estando en situación de inferioridad respecto del castellano, y si el avance que se ha producido es palpable, sólo obedece al lamentable punto de partida del que venimos. No es mucho pedir que el euskera conviva en pie de igualdad con el castellano, pero sería magnífico que esa normalidad fuera real. Bienvenidas sean todas las campañas de concienciación y ojalá sirvan para que quienes desconocen el euskera se animen a hacer el esfuerzo de acercarse a él y se contagien del "virus" contra la intolerancia y por la convivencia del que habla la campaña. Y entre los que lo desconocen está ese colectivo cada vez más numeroso de inmigrantes que también tienen que saber que en este país que han elegido para vivir se hablan dos idiomas. |
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