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EE. UU., ¿Y AHORA QUÉ?
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"Durante la campaña electoral los demócratas han gastado más dinero y energía en denunciar los lobbies de las empresas transnacionales que en hablar sobre la guerra"
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Robert Scarcia
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Que Nancy Pelosi, la primera mujer en ser presidente de la Cámara de Estados Unidos, sea una italo-americana es algo que me hace ilusión. Los italo-americanos siempre han sido una referencia simbólica para el italo-canadiense que soy. Vínculos familiares aparte, los americanos de mi misma herencia cultural han marcado el camino para nosotros, de inmigración más reciente, en un proceso de naturalización e integración en América del norte. ¿Qué mejor coronamiento simbólico para toda nuestra historia comunitaria, con sus luces y sus sombras, que ver llegar a la cumbre de la Cámara la representante de un distrito de San Francisco, la ciudad donde creció Joe Di Maggio, héroe de toda una generación de americanos, en una época en la que todavía no era fácil llevar apellido italiano en Norteamérica?
Dejando de lado la satisfacción personal, analicemos racionalmente los resultados de las elecciones del "midterm". No cabe duda de que se trata de un voto a favor de un cambio de rumbo en el asunto referente a la guerra en Irak. Hay, sin embargo, otro elemento importante que podría acarrear consecuencias más inmediatas: los electores han indicado que están hartos de las políticas económicas neoliberales.
Digo "consecuencias más inmediatas" porque el asunto de la retirada de Irak es improbable a corto plazo. La dimisión de Donald Rumsfeld es un hecho importante, pero mientras no haya movimientos concretos, la salida de la escena del secretario de Defensa sólo tiene valor simbólico. En efecto, Howard Dean, presidente del Comité Nacional del Partido Demócrata, ya se ha expresado diciendo que «no podemos dejar Irak ahora, antes hay que estabilizar la situación». Sólo el tiempo dirá lo que quiere decir la fórmula «estabilizar la situación» en un país donde no pasa día sin que haya matanzas.
En cambio, una mirada a los sitios donde los demócratas han ganado permite identificar un común denominador que puede traer consecuencias inmediatas: una tendencia que se parece mucho al nacionalismo económico. Sería tal vez exagerado decir que el electorado americano tiene ganas de nuevas formas de proteccionismo, pero resulta que durante la campaña electoral los demócratas han gastado más dinero y energía en denunciar los lobbies de las empresas transnacionales (con sus casos de corrupción y escándalos), que en hablar sobre la guerra y el terrorismo. Ese mensaje ha cuajado en la América profunda. Así lo demuestran las victorias demócratas que de oeste a este incluyen Estados como Montana, Kansas, Iowa, Missouri, Kentucky, Indiana, Ohio y Pensilvanya. Nadie quiere quitarle importancia a la oposición a la guerra, pero Irak ha sido un elemento trágico (y caro para el contribuyente) que se ha sumado a la presión económica que soportan millones de ciudadanos americanos. Habría que subrayar que las "deslocalizaciones" de empresas, que tanto preocupan ahora a muchos en el Estado español y en buena parte de Europa occidental, son un fenómeno con el cual la clase media y trabajadora de Estados Unidos vive desde hace una generación.
Si mi análisis es correcto, el primer efecto de las elecciones del "midterm" será de un tinte más proteccionista a nivel de la políticas económicas y comerciales en el Congreso. En 2007 expira la ley de 2002 (Trade Promotion Authority Act) que da al presidente autoridad para negociar tratados de libre comercio con otros países sin que el Congreso pueda enmendarlos. Pero también a partir de 2007, los miembros de Congreso podrán pedir los cambios proteccionistas que les parezcan más oportunos. Es interesante señalar que voces empresariales de la India, una clase de gente que se ha aprovechado mucho del neoliberalismo comercial, han sido entre las primeras en reaccionar al resultado electoral con preocupación.
Tradicionalmente, los proteccionistas estadounidenses temen la inmigración pero detestan los tratados de libre comercio con países más pobres. Ello debería de tener consecuencias importantes para América Latina. El muro de 700 millas a lo largo de la frontera con México para bloquear el paso de la frontera a los inmigrantes ilegales debería de pasar rápidamente de proyecto de ley a realidad tangible. Por otra parte, deberían de bajar de intensidad las presiones para establecer tratados bilaterales de libre comercio con países latino- americanos lo que implica nuevas oportunidades de desarrollo para el Mercosur. |
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