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La derrota en Mallorca ha colocado a Félix Sarriugarte (en la imagen, ayer en Paterna) en una situación complicada que podría agravarse de caer en Valencia. Zigor Alkorta, enviado especial a Valencia |
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Una victoria inaplazable
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Sarriugarte y el Athletic se juegan el crédito que tan mermado quedó en Mallorca esta noche ante el Valencia, donde no ganan desde hace 19 años
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Igor Camaño Enviado especial a Valencia
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EL PATIO rojiblanco no está para nada, sólo para victorias. Después de la eliminación copera y después de sumar una única victoria en nueve partidos de Liga, el Athletic necesita un serio revulsivo que le devuelva hacia la buena senda que había cogido hace unas jornadas. El triunfo de esta noche ante el Valencia es inaplazable. Tal como está la situación, este duelo es clave porque lo que pase marcará la tendencia del equipo. Si ganara, entrenador y jugadores ganarán un plus enorme de confianza. Si perdiera, sería harto difícil enderezar el rumbo. Aunque a nivel interno nadie haya planteado una medida drástica en el banquillo, la posibilidad de cesar a Sarriugarte gana adeptos aunque no asegure nada. Es la ley de la selva. El estado de ánimo que desprende el equipo cada vez se parece más al que tenía en los últimos partidos de Mendilibar.
Aunque eso sea así (o al menos lo parece desde fuera), también es verdad que los rojiblancos aún están a tiempo de coger el cruce bueno de la Liga. Ese peligroso estado de ánimo, mezcla de impotencia y desesperación, puede reconvertirse en esperanza si esta noche se rompe la tendencia de las últimas diecinueve temporadas. El Athletic no gana en Mestalla desde la campaña 1987-88. Ha llovido a mares desde entonces. El equipo bilbaino no va a encontrar día más propicio para acabar con este mal fario que acompaña a los partidos en la capital del Turia.
Dos años sin perder
Hay motivos para la esperanza, claro que sí. Cuesta encontrarlos, pero haylos. Por ejemplo, los resultados de las dos últimas temporadas. El Athletic hace dos años que no pierde en Valencia. Es otra forma de verlo. Es cierto que no gana hace 19 años pero también que no cae desde hace dos. Los dos últimos enfrentamientos al borde del Mediterráneo se han saldado con tablas. Puntuar siempre es bueno. En el caso de hoy, corto, pero menos es nada.
Estos dos últimos empates guardan otro mensaje en clave positiva. El Athletic pudo ganar cualquiera de los dos partidos. Sobre todo el de hace dos temporadas, cuando tuteó a todo un campeón de Liga. Sólo los errores le condenaron al empate. Una de las obsesiones de esta noche, además de ganar, debe ser hacerlo todo mejor que bien. Los rojiblancos tienen muy mala suerte con sus fallos. Cada uno que hacen cuesta un gol. En cambio, con los rivales no pasa lo mismo. Hasta en eso tiene mala suerte el equipo bilbaino.
La clasificación aprieta y el catálogo de excusas comienza a ser secundario. Comprobado en Mallorca que la verdadera apuesta de la semana era el partido de esta noche ante los ‘‘ché’’, a los rojiblancos no les queda otra que sacarla adelante. Por pura coherencia. Porque es la apuesta de Sarriugarte. En toda apuesta compleja siempre hay mucho que ganar o mucho que perder. Será muy complicado conseguir doblegar al Valencia pero, de hacerlo, la recompensa merecerá mucho la pena. Los tres puntos de esta velada serán la mejor medicina para el dolor que ha dejado la eliminación copera del miércoles y el titubeante inicio liguero.
Problemas de última hora
Parecía cantado que Félix Sarriugarte iba a salir con todo pero los problemas de Sarriegi e Iraola, duda y baja segura respectivamente, le obligan a variar sus planes. Es una pena porque el último bloque de partidos (sin contar la Copa, claro) ha demostrado que hay un once que más o menos funciona: Lafuente, Iraola, Ustaritz, Sarriegi, Amorebieta, Javi Martínez, Orbaiz, Etxeberria, Yeste, Gabilondo y Aduriz. Sólo falta que el resultado les acompañe. Y, sobre todo, que marquen goles. Es casi imposible sumar puntos si no se logran goles. La escuadra rojiblanca pasa por una de sus sequías más preocupantes. Aduriz, la principal referencia ofensiva, trabaja mucho y quizá todo ese desgaste le impida centrarse en lo suyo: hacer la vida imposible al meta rival, en este caso Cañizares. Una forma de atajar este mal puede ser acumular hombres arriba. Fernando Llorente o Ismael Urzaiz podrían tener un hueco.
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I. Camaño Enviado especial a Valencia
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Igor Camaño Enviado especial a Valencia
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