El primer ministro palestino, Ismail Haniye, confirmó ayer que está dispuesto a renunciar a su cargo si la comunidad internacional levanta el boicot económico y diplomático que impuso a la ANP desde que Hamas asumió el control del Gobierno en marzo. «Si ponemos de un lado el asunto del bloqueo, y del otro el que yo sea primer ministro, entonces que el bloqueo sea levantado para poner fin al sufrimiento de los palestinos», afirmó Haniye en el sermón semanal que suele dar los viernes en las mezquitas de Gaza.
Según el dirigente islámico, la comunidad internacional ha pedido que sea destituido como condición para reanudar las ayudas a la ANP, suspendidas después de que el Cuarteto de Madrid le exigiera el reconocimiento de Israel y la aceptación de los acuerdos firmados hasta ahora. Fuentes palestinas implicadas en las negociaciones para la formación del Gobierno de unidad nacional, dirigido por los movimientos mayoritarios Hamas y Al Fatah, ya habían adelantado a principios de esta semana que Haniye no será el próximo primer ministro.
Las negociaciones se han acelerado después de que el pasado jueves el líder del Hamas en el exilio, Haled Meshal, dialogara por teléfono con el presidente palestino, Abu Mazen, a raíz de la muerte de 18 palestinos en un bombardeo israelí en el norte de Gaza. Según fuentes gubernamentales palestinas, se trata de la primera conversación entre ambos en meses y un indicio de que se están preparando los últimos detalles del acuerdo de coalición.
Entretanto, Israel declaró ayer el cierre hermético de los territorios de Cisjordania y Gaza durante el fin de semana por temor a atentados palestinos tras la matanza de Beit Hanún. El Ejército israelí informó en un comunicado de que el cierre fue impuesto al amanecer y no se permite la entrada de palestinos de esas dos regiones al territorio de Israel. El comunicado aclaró que las fronteras sólo estarán abiertas al paso de casos humanitarios aprobados por la Oficina de Coordinación y Enlace del Ejército, y a unos 7.000 palestinos que tienen autorización para trabajar en Israel o por motivos religiosos. Después del bombardeo, distintas organizaciones armadas palestinas amenazaron con reanudar los atentados suicidas en Israel, lo que llevó a su Gobierno y al Ejército a declarar la alerta máxima.
Debate en Naciones Unidas
Al cierre de esta edición, el Consejo de Seguridad de la ONU todavía no había decidido si votaba un proyecto de resolución para condenar la matanza israelí de palestinos en la localidad de Beit Hanún, al norte de Gaza, y reclamar un alto el fuego. Los miembros del Consejo celebraron durante la mañana una reunión de expertos para discutir y hacer enmiendas al borrador de documento, presentado por Qatar, el único país árabe representado en este órgano ejecutivo de Naciones Unidas. El representante de la ANP, Ryiad Mansour, que calificó la acción de Israel de «terrorismo de Estado», expresó su esperanza en que el proyecto de resolución se pueda votar. |