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Y EL QUE VENGA DETRÁS...
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Carmelo Rodrigo
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Esta semana pasará a la pequeña historia bursátil por haber sido protagonista del asalto del Ibex 35 a los 14.000 puntos. Concretamente, sobre las 9,15 h del pasado día 7, el selectivo perforaba esa mítica cota, dejando boquiabiertos al 99,9% de los analistas que no auguraban semejante nivel en sus estimaciones de comienzo del ejercicio ni en el mejor de los sueños. La realidad es que el entorno es pintiparado de cara a disfrutar de esta situación; el crecimiento económico se ha revisado una décima al alza para 2006, hasta el 3,8%. También la inflación, siendo aún demasiado alta, ha decrecido notablemente por mor de las caídas en el precio del crudo. El paro se encuentra en niveles mínimos desde hace cinco lustros y por debajo de la odiada barrera de los dos millones. El turismo, fuente asaz valiosa de la renta nacional, va viento en popa ante la seguridad que transmite a los europeos un país con economía fuerte pero atavismos de costumbres más desordenadas -o cachondas, como prefieran- y sol asegurado. El panorama microeconómico no puede ser más alentador: de las 25 empresas del Ibex que han presentado resultados en el 3º trimestre, el 65% ha superado la previsión de los analistas. Las estimaciones del PIB 2007 se barruntan superiores a lo calculado, los tipos de interés subirán, pero lejos de la progresión augurada, el euribor nos amargará algo el turrón, pero la ralentización de su crecimiento es patente...!Como para no disfrutar del corto plazo! Y, por si alguno estaba preocupado por su jubilación, se le dan oportunidades para olvidarse de ella; bien vía "hipotecas de retorno", por las que una entidad te paga un sueldo mensual y en contraprestación se queda con tu vivienda el día que casques, dejando "contentos" a tus herederos, o por las hipotecas a larguísimo plazo, o sea: vas pagando poquito por disfrutar de tu vivienda y compartes esa carga, que tradicionalmente ha sido tuya, con tus hijos cuando te hayas ido a la balda, y el que venga detrás que arree. Pienso que se impone una reflexión seria. A nuestros descendientes les espera un mundo cuando menos complicado, con gran precariedad en el empleo -al menos los primeros trabajos- y con unas cargas sociales muy fuertes para atender al mantenimiento de una sociedad cada vez más longeva. Igual la solución no es ni dejarles dinero ni legarles parte de los problemas que nos acucian en el presente. La educación, el desarrollo tecnológico, la investigación...pueden ser buenas inversiones del Estado y los particulares para un futuro mejor. A ver si se lo dejamos más fácil. |
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