GRAN BRETAÑA ha pedido a las autoridades del Estado español, Francia e Italia que alerten a los consumidores de la existencia de carne británica que no ha sido sometida a las pruebas para detectar la llamada encefalopatía espongiforme bovina. Así lo informó ayer el diario "The Guardian", según el cual los propios consumidores británicos pueden haber comido carne no sometida al examen de rigor. Las autoridades sanitarias del Reino Unido están ya retirando del mercado británico miles de cortes de carne, señala el periódico.
La cadena de supermercados Co-op, principal empresa afectada, informó de que el problema afecta a unas 5.700 cajas, cada una de las cuales contiene varios paquetes de productos frescos de vacuno, que se están retirando.
Las autoridades insisten en que el riesgo para los humanos es «extremadamente bajo» y señalan que se dejó de examinar a una vaca, aunque la carne de ese animal se mezcló luego con la de otros sacrificados.
Muchos de esos productos han superado ya su fecha de caducidad, por lo que se cree que han sido ya consumidos aunque se trata de averiguar ahora si se han visto afectadas también otras líneas de producción.
La Agencia de Estándares de Alimentos afirma que se está trabajando estrechamente con el matadero afectado y el ministerio de Agricultura de Irlanda del Norte: el animal en cuestión pertenecía a una granja operada por Dunbia en el Ulster. |