La municipalidad de Filadelfia ha presentado una denuncia contra París y uno de los municipios de su entorno, Saint-Denis, por culpa de un vecino. Como lo oyen. Claro que no se trata de un vecino cualquiera, sino de un ciudadano de honor de la capital francesa, que en 2003 rindió ese honor al periodista afroestadounidense Mumia Abu-Jamal, condenado a muerte en 1982 por el asesinato de un policía blanco. Ahora, tres años después del nombramiento, la municipalidad de Pensilvania acaba de demandar a París por «apología del crimen», según una información, divulgada por "Le Parisien" y confirmada por una fuente judicial francesa.
La Alcaldía de Filadelfia considera anormal que París haya declarado ciudadano de honor a Abu-Jamal y que Saint-Denis le haya puesto su nombre a una calle e incluso una delegación de la municipalidad de la ciudad estadounidense tiene previsto desplazarse a París en las próximas dos semanas para exponer su descontento, según la fuente judicial.
El propio alcalde de París, Bertrand Delanoe, había asistido el 4 de octubre de 2003 a un acto en la capital francesa a favor de la abolición de la pena capital en el que Abu-Jamal fue declarado ciudadano de honor en presencia de la activista afroamericana y ex Pantera Negra, Angela Davis. Delanoe destacó entonces que el nombramiento de una persona como ciudadano de honor de la capital francesa es excepcional, puesto que el anterior había sido Picasso, en 1971.
Delanoe, en su intervención, afirmó que el nombramiento de Jamal como ciudadano de honor era parte de la «continua lucha contra la pena de muerte» de las autoridades francesas después de que «fuese abolida en nuestro país en 1981».
Siguiendo el ejemplo de la capital, en abril de este año, la municipalidad de Saint-Denis, una de las localidades periféricas de París con ayuntamiento propio y mucha población inmigrante, inauguró una calle con el nombre de Abu-Jamal, que se ha convertido en un icono de la lucha contra la pena de muerte.
Un caso dudoso
De hecho, el caso de Jamal, bautizado con el nombre de Wesley Cook en 1954, siempre ha resultado, cuando menos dudoso. Este periodista de radio, conocido como «la voz de los sin voz», y militante contra el racismo, que se considera un preso político, siempre ha proclamado su inocencia en el asesinato en 1981 de Daniel Faulkner en Filadelfia por el que fue condenado un año después a morir electrocutado.
Además, diecisiete años después de su condena, en 1999, un delincuente llamado Arnold Beverly dijo a la Policía que él era el verdadero asesino del agente Daniel Faulkner, y aseguró que dicho asesinato había sido encargado por la mafia.
El caso ha generado campañas masivas por su liberación en Estados Unidos y las fraternidades policiacas estadounidenses han buscado activamente acelerar la ejecución de Abu-Jamal, quien vive desde hace 24 años en el corredor de la muerte. Dicha ejecución ha sido evitada en dos ocasiones, 1995 y 1999 aunque técnicamente estuvo esperando la muerte entre 1982 y diciembre de 2001, cuando el juez federal de distrito William Yohn revocó la pena de muerte de Jamal. Sin embargo, Yohn reafirmó los cargos contra Jamal, condenándolo a cadena perpetua. |