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Eduardo Angulo, Juan Soler y Gustavo Vázquez son miembros de Círculo Escéptico. Balledor |
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Ciencia frente a monstruos y leyendas
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Los miembros de la agrupación círculo escéptico usan métodos científicos para desmontar mitos que el hombre ha creado a lo largo de la historia Del Yeti al monstruo del lago Ness pasando por los ejercicios de mentalistas famosos como Uri Geller, los miembros de Círculo Escéptico se dedican a desmontar, mediante demostraciones prácticas basadas en estudios científicos y sus aplicaciones, los fenómenos, naturales o no, que parecen inexplicables.
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Lucía Mesado Bilbao
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Un recorte de periódico, un documental o algo llamativo en internet son suficientes para que Eduardo Angulo empiece una de sus investigaciones de monstruos. Estar pendiente de las novedades que ofrece la criptozoología para encontrar un nuevo mito que desmontar es la afición de este biólogo de la UPV.
La criptozoologíaes la ciencia que estudia la zoología de los animales ocultos, es decir, de aquellos de los que hay muy pocas pruebas de su existencia y que la ciencia no acepta. Una corriente científica hereje que fue creada por el biólogo Belga Bernard Heuvelmans en los años 50. «¿Qué llevó a un científico serio a convertirse en un buscador de monstruos de leyenda?», se pregunta este biólogo, que forma parte de Círculo Escéptico.
«Las pruebas que existen sobre el Yeti y el monstruo del lago Ness son falsas. Son errores o directamente fraudes o falsificaciones», afirma con rotundidad. En todo el mundo hay alrededor de 300 lagos con un monstruo declarado, todos los pueblos y culturas tienen un ser misterioso al que unos consideran simplemente una leyenda. «Hay mucha gente aficionada a estas historias y las noticias sobre monstruos sigue un comportamiento bastante errático en la prensa. De repente aparecen un montón de noticias y luego desaparecen durante años, pero siempre están presentes», puntualiza.
Eduardo asegura que la ciencia y la biología o no se ocupan de estos temas o si lo hacen es por afición. «Muchos de estos seres son también un filón turístico. Cuando los occidentales llegaron al Himalaya y escucharon la legendaria historia del Yeti con todo su exotismo se entusiasmaron y muchos se lo han creído», explica. Y es que la búsqueda de monstruos ha traído de cabeza a más de uno.
El suicidio de Searle
Un de estos casos es el de Frank Searle que vivió obsesionado con ver al monstruo del lago Ness en los 70. Después de años de búsqueda decidió hacer pública una fotografía que era falsa. Cuando se descubrió el engaño se suicidó. «El montaje fue tan simple como utilizar una de las postales que se vendían de Nessie en los años 70 y superponerla en el lago, de manera que pareciese que estaba nadando», señala Eduardo.
Pero como demuestra este biólogo bilbaino no sólo Frank Searle acabó falsificando fotografías para justificar sus años de dedicación. «Todas las imágenes que existen sobre Nessie son falsas. Está claro que no hace falta echar mano del photoshop para hacer montajes. En en este caso se hace desde los años 30».
Para este profesor de biología de la UPV, detrás de estos fenómeno hay «mucho sentido de la maravilla. Que digan que Nessie es un dinosaurio que ha sobrevivido durante millones de años es un disparate. El lago Ness tiene una vida muy pobre y los únicos animales de gran tamaño que se han encontrado fueron dos anguilas gigantes que alguien saco del mar para echarlas al lago. Seguramente para trucar una imagen».
El caso del hombre de las nieves o Yeti es algo diferente, ya que no hay ninguna imagen. «Se pueden encontrar muchas descripciones y restos anatómicos», aclara. Una de las pruebas más contundentes han sido unas huellas gigantes en la nieve que encontraron dos montañeros en 1951. El biólogo bilbaino trata de demostrar con fotografías comparativas y con estudios que ya se han realizado que en realidad se trataba de los pies de un sherpa ya que en aquella época «andaban descalzos por el hielo y los tenían quemados y deformados. Pelo atribuido al Yeti ha resultado ser de cabra, y así con toda una serie de evidencias».
«Los criptozoólogos normalmente son gente que no tiene estudios académicos. Algunos son un fraude de manera intencionada, pero vamos a pensar que hay gente que se lo cree realmente», matiza Eduardo. |
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