Desarraigo familiar Más de la mitad de ellos afirma que viven alejados de los suyos
MaltratoEl 81% reconoce que ha sido víctima de malos tratos
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Las frases «Llevo siete años viniendo al comedor, mañana y noche, porque la pensión que tengo no me llega a fin de mes; fui doce años marinero y luego trabajé 11 en tierra» Ángel Usuario de un comedor social «Cada vez existen más ayuntamientos que impulsan ordenanzas destinadas a hostigar la vida de las personas sin hogar y a aislarles socialmente» Cáritas Informe sobre los "Sin Techo"
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EL ESTRATO más bajo de la pobreza tiene rostro y un aspecto desaliñado. Arrastra su casa por las calles, dentro de un par de bolsas de plástico y rebusca en la basura, sin saber muy bien el qué. En ocasiones resulta invisible a los ojos de los transeúntes acelerados que inundan las calles y los comercios una mañana de sábado y esquivan una realidad que, sin embargo, también les afecta. Son los "sin techo", el tercer mundo en pleno mundo desarrollado.
Sin ir más lejos, las calles vascas albergan hoy a 1.833 personas sin alojamiento. En el Estado español, de los ocho millones y medio de pobres existentes, treinta mil carecen de un techo bajo el que cobijarse. Treinta mil historias, treinta mil personas que duermen, que malviven, en los parques, en las aceras, bajo los soportales de antiguas plazas, en los cajeros bancarios encima de láminas de cartón y abrigados con mantas raídas que posiblemente ni siquiera saben que hoy, 12 de noviembre, se celebra, su día, el Día de los Sin Techo, bajo el punzante lema "Sin techo, sin derechos... Hoy también duermo en la calle. A la sociedad le falto yo". Paradojas en una sociedad del Bienestar que excluye, casi literalmente, a aquellos que no tienen nada.
Perder el trabajo, romper con la pareja, la carestía de la vida, la dificultad del acceso a una vivienda, perder el apoyo de la familia, quedar desorientado, dejarse ir, darse al alcohol o a las drogas; un cúmulo de circunstancias adversas que abocan a la mayoría de ellos a vivir a la intemperie. Al raso. Como Yan H., un francés de 30 años, que dormía como otros tantos indigentes, cerca de la estatua de Colón, al pie de La Rambla en Barcelona. El viernes, al parecer por accidente, murió al precipitarse de una altura de siete metros desde el mirador del emblemático monumento.
La mayor parte de los indigentes siguen siendo hombres (82,7%), según indica el último informe realizado por Cáritas, pero existe un incremento en el número de mujeres que viven en la calle. También de jóvenes. Principalmente son originarios de otros países, la mayoría africanos (43,6%) y europeos (37,5%) y tienen menos de 45 años.
Del total de personas sin hogar que se contabilizan en el Estado, el 6% están en la CAV, donde también existen diferencias significativas entre mujeres y hombres. Sólo el 1% de las mujeres "sin techo" duerme al raso en parques o portales frente al 15% de los hombres. Ellas pernoctan en albergues o en los pisos facilitados por las ONG. Otra opción son los denominados alojamientos de fortuna, pisos que no están preparados para su uso como dormitorio y que están al margen de la red asistencial. En el Estado, 13.500 transeúntes pernoctan en este tipo de alojamiento. Son personas, que viven aisladas y que son víctimas de agresiones físicas y sociales, que tienen que encararse ante la vida y superar un futuro incierto. El informe de Cáritas apunta que, en la mayoría de los casos, no se trata de una situación querida ni buscada por la persona que la sufre, donde la falta de afecto es uno de los principales obstáculos que encuentran para rehacer sus vidas. Pese a tener ayudas gubernamentales y no gubernamentales, el 60,6% de los indigentes opina que «los servicios sociales les ayudan poco o nada».
Problemas añadidos
La mayoría de ellos son víctimas de problemas mentales o físicos y, poco a poco, van perdiendo cualquier tipo de relación social. Viven alejados de los suyos y en el peor de los casos, no tienen a nadie. El origen de su situación está, generalmente, en «sucesos vitales traumáticos». Para la mayoría de ellos los problemas económicos, el empleo precario y la perdida de su vivienda, representan las diferentes caras de una dura realidad en la que se han visto sumergidos. Además, el 81% asegura que ha sufrido maltrato familiar, el 74% ha perdido a su pareja y más de la mitad fueron abandonados por sus padres o expulsados de su casa cuando aún no habían cumplido los 18 años.
Para colmo, sus problemas no acaban ahí, Sólo empiezan. Cáritas denuncia que cada vez existen más ayuntamientos que impulsan ordenanzas municipales «destinadas a hostigar la vida de las personas sin hogar en la calle» y a «establecer medidaspara aislar a determinados grupos sociales».
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| En el Estado, el 48% de las personas sin hogar son extranjeros y tienen una media de edad de 37 años. Archivo |
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