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¿Por qué las pompas siempre son redondas?, se preguntaban los niños en Kutxaespacio. Gorka Estrada |
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La ciencia se hace magia y diversión sin límites de edad en el Kutxaespacio
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El Kutxaespacio de Miramon celebra hoy una jornada de puertas abiertas en la que pequeños y mayores aprenderán mientras lo pasan en grande
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Arantxa Lopetegi Donostia
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EL KUTXAESPACIO de la Ciencia de Miramon se ha sumado a la iniciativa de la Semana de Ciencia y la Tecnología con una propuesta en la que magia, ciencia y diversión van de la mano.
Hoy tendrá lugar una jornada de puertas abiertas con un programa muy apretado que dará comienzo a las 11.00 horas, con visitas guiadas, experimentos, clases de conducción en el "segway", talleres de electricidad, pruebas en la cama de fakir y espectáculos que dejan boquiabiertos a los "txikis": el dedicado al frío y la bajas temperaturas, a partir de las 12.00, y el titulado "Lo más curioso de la Ciencia", a las 13.00 y 18.00 horas.
En la jornada de ayer, Kutxaespacio era una fiesta en la que los principales protagonistas fueron, una vez más, los pequeños.
Iker, pese al miedo, se animó en la cama del fakir y no daba crédito al ver que los clavos no le molestaban. «No hace nada de daño, ¿a qué es raro?», le preguntaba a su ama, mientras le explicaban que el reparto del peso corporal sobre los clavos evitaba que éstos le provocaran heridas.
Un piso más abajo, Jon se esmeraba por guiar el "Segway", un vehículo a medio camino entre la moto y el patinete que avanzaba y retrocedía, no sin algún sobresalto para el conductor, según hacia dónde se dirigiera el peso del cuerpo.
El el "txikiklik", un indómito grupo parecía no poder permanecer quieto mientras Leticia les explicaba algunos porqués de la cosas. Por un túnel sin luz aprendían a conocer los objetos por el tacto, se sorprendían al saber que las pompas siempre salen redondas aunque los soportes por los que soplaban fueran de otras formas -virtud de la forma de la boca- o se esforzaban empujando para ayudar a que el agua llegara al grifo.
¿Es magia?
El espectáculo del frío, con el nitrógeno líquido como base, suscitaba una pregunta, ¿es la ciencia magia, o magia la ciencia?
Un simpático equipo de científicos llegado de Zaragoza, con traducción al euskera realizada por Leticia, explicó a mayores y pequeños, con ejemplos más que espectaculares, cómo el líquido se hace gas, el gas se hace líquido y el sólido flexible se transforma en un material que se rompe entre los dedos.
Un clavel que se hace añicos tras sumergirlo en la cuba del nitrógeno líquido, pequeños trozos de corcho y cerámica que "levitan" sobre vías de tren de imanes -también gracias a la mágica influencia de dicho elemento- y un largo etcétera de experimentos sirvieron para que los más pequeños salieran del Kutxaespacio con más ganas de aprender. Aunque los más prácticos, como Inés, sólo dijeran que una golosina pasada por nitrógeno, a 200 grados bajo cero, sabe «a helado de fresa». |
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