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Vista aérea de la zona conocida popularmente como "las torres", en Barakaldo. Archivo |
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Cuando la ciudad crece y los servicios no
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El crecimiento de Barakaldo satura los equipamientos de algunas zonas Los vecinos de Urban, las torres de San Vicente o el grupo Loitzaga en Retuerto se ven obligados a desplazarse al centro o a otros puntos de Barakaldo para disponer de servicios básicos como educación o sanidad.
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I. Alonso Barakaldo
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Cuando la ciudad crece y los servicios no se crea una especie de limbo social con barrios nido y residentes en continuo desplazamiento hacia el centro. Barakaldo es un ejemplo de este nuevo "modus vivendi" de vecinos que se ven obligados a vivir bajo la dictadura del coche en la era del desarrollo sostenible. Y es que, la falta de servicios básicos como ambulatorios, guarderías o una simple pescadería en Urban, Retuerto o las Torres de San Vicente ha hecho que acciones tan cotidianas como comprar dos lechugas y un tomate o pedir cita para el médico sean, hoy, algo más complicado que hace 20 años.
Las Torres de San Vicente son un claro ejemplo de los inconvenientes de este modelo de ciudad en el que se proyectan nuevas viviendas pero pocos o ningún equipamiento. Susana, María Jesús y Carmen son tres vecinas de "las torres" que padecen día a día sus rigores. «Pedir cita por teléfono para el médico es una tarea imposible, siempre comunica o te cuelgan. Como aquí no tenemos ambulatorio tenemos que ir hasta el de San Vicente, que está completamente saturado ya que atiende sus casos, los de Beurko y ahora los de "las torres"», comenta María Jesús. Otro problema vital es el tema de los recados. «Para comprar cualquier cosa tienes que subir hasta San Vicente y luego volver cargada como una burra. Eso, o coger el coche e ir hasta el Eroski», se quejaba Susana. Tras echar un vistazo al barrio, el lazo solidario con los vecinos de "las torres" llega a ser inevitable. No en vano en el barrio hay una panadería, una tienda de "chuches", otra de alfombras y tres bancos. Y como explicaba Carmen, «no hay nada más que bancos, y los bancos, que yo sepa, no te dan de comer». Otros como Iñaki se resignan a desplazarse y coger el coche para todo, porque como bien dice, «cuando compramos la casa de VPO ya sabíamos a dónde veníamos».
Gorka Uría no comparte el estoicismo y fair-play de su vecino. Según comenta «en los colegios no hay plazas, los centros de día no existen y el ambulatorio de este barrio no tiene los recursos humanos necesarios para dar cobertura a tantos vecinos». Para explicar el déficit de equipamientos Uría afirma que «el otro día intenté ponerme en contacto con el ambulatorio para simplemente pedir cita en el pedíatra. Diez intentos en una mañana y ninguna contestación. Al final, decidí ir en persona hasta el centro sanitario. Sorpresa. La cola para coger cita llegaba a la calle. Cuando en otros ambulatorios coger cita sólo es cuestión de descolgar el teléfono, en San Vicente es una odisea».
La falta de infraestructuras es una reclamación permanente en las nuevas zonas residenciales de Urban-Galindo o Loitzaga en Retuerto, donde no hay escuela, ni centro de día, ni ambulatorio, ni equipamientos socioculturales modernos. En este Barakaldo en construcción existen distintos proyectos para crear cuatro ambulatorios, un centro de día y otros servicios... pero como manifestaba Pedro, de Retuerto, «las soluciones vienen después de los problemas». |
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