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Fran Yeste pugna con Fabián Ayala en un lance del partido. |
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Fran Yeste, calidad a pequeñas dosis en su partido 200 en Liga
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Javier Núñez Bilbao
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Fran Yeste cumplía ayer su partido 200 en Liga con el Athletic. El de Basauri debutó el 7 de febrero de 1999 en un encuentro Racing-Athletic disputado en El Sardinero cántabro y que concluyó con triunfo local por dos tantos a cero. En estos siete años en el primer equipo, Yeste ha anotado 40 goles en Liga, los tres últimos esta campaña. Ayer, tras haber empezado el choque de Copa ante el Mallorca en el banquillo, Yeste volvía al once inicial. El Athletic se jugaba mucho en el envite y Félix Sarriugarte, esta vez sí, echó mano de toda su artillería pesada, y resulta claro que hoy por hoy Yeste es pieza básica en el cuadro rojiblanco.
Sin embargo, no se puede decir que Yeste jugara ayer su mejor partido de entre los dos centenares que acumula en su carrera en Primera División. Calidad la tiene, de eso no cabe ninguna duda, pero ayer, como otras muchas veces, la intermitencia se impuso a la calidad. Junto a acciones en las que destiló técnica a raudales, entre ellas un pase perfecto con el exterior a Joseba Etxeberria, alternó pérdidas tontas de balón como una dejada atrás a Igor Gabilondo, un pase mal dirigido que propició una contra de mucho peligro por parte del Valencia.
Si intermitente fue su juego, otro tanto hay que decir de su posición sobre el campo. Comenzó el choque donde más le gusta, como media punta, con Urzaiz por delante de él, Aduriz a la derecha y Gabilondo a la izquierda. En la segunda parte, a medida que pasaban los minutos y el Athletic tenía que quemar sus naves en busca del empate, el cuadro rojiblanco pasó a un 4-4-2 con Aduriz convertido en segundo delantero y entonces Yeste pasó a ocupar la banda derecha. Con la entrada de Etxeberria en lugar de Aduriz, Yeste volvió a colocarse como media punta, pero siete minutos después, con la entrada de Llorente en lugar de Expósito, el de Basauri pasó al interior izquierda para que Gabilondo retrasara su posición al lateral de la misma banda. Todas las partes del campo fueron suyas en algún momento del encuentro.
Es verdad que Yeste trabajó, metió la pierna, quizá más de lo que se le ha visto en ocasiones precedentes, pero de cara al marco rival no tuvo excesiva fortuna. En el minuto 53 no llegó a un balón en profundidad que le metió Igor Gabilondo y nueve minutos más tarde, en el 64, probó suerte con un disparo desde la frontal del área que salió alto por encima del travesaño de la portería defendida por Cañizares.
Pero es que Yeste es así, ahora y hace 200 partidos cuando debutó.Un jugador que en un momento dado, en una genialidad, puede decidir un partido. Ayer no llegó esa genialidad. Sí que hubo acciones y toques en los que quedó clara su calidad, pero, quizá, y a diferencias de otras veces, ayer fue demasiado intermitente en su juego, alternando aciertos con errores, más de los que cabía esperar en él.
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