Sustituciones decisivasLa salida de Joseba Etxeberria y Fernando Llorente supusieron el empate rojiblanco
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Cuando falta la magia con la que las grandes citas futbolísticas se desarrollan hoy en día en la calificada por muchos como mejor Liga del mundo, lo cierto es que toca aferrarse a otro tipo de cuestiones más ligadas a la efectividad.
El Athletic comenzó bien posicionado el encuentro que le enfrentó al Valencia en Mestalla. El equipo "ché" no conseguía deshacerse de los pegajosos jugadores rojiblancos y por momentos se veía mucho más cerca el gol del Athletic que lo que las previsiones hubiesen podido indicar antes del encuentro.
Lo que sí que se iba confirmando poco a poco es la dependencia que los leones tienen de Urzaiz, mostrándose como una continua referencia ofensiva y demostrando un ejemplar sacrificio defensivo en las jugadas a balón parado. Todo un lujo de futbolista que muestra dentro del terreno de juego el camino que un profesional debe seguir para ser regularmente útil a su equipo, máxime si se trata del Athletic.
Una polémica acción ofensiva del espigado ariete rojiblanco, no convenció a Mejuto González para señalar el punto de penalti, tras un más que claro agarrón de esos que habitualmente tiene que soportar Urzaiz en la mayoría de los encuentros. Otra llegada de un buen Gabilondo, a punto estuvo de adelantar a los leones en el marcador, si no lo llegan a impedir entre Ayala y Cañizares en una acertada acción defensiva, despejando el balón a córner cuando se cantaba el gol.
En esas andaba el Athletic cuando el Valencia comenzó a mostrar sus armas con cuentagotas, pero con una más que sobresaliente pegada. Sarriegi derribó a Silva en la frontal del área, mientras Mejuto seguía empeñado en no decretar penalti, seguramente, más por el peso de la anterior acción sobre Urzaiz, que porque no se hubiese tratado de otra clara pena máxima.
En la segunda llegada que los valencianistas dirigían hacia la meta defendida por Iñaki Lafuente, Morientes demostró su efectividad, cruzando el balón hacia el fondo de las mallas de la portería rojiblanca.
Desde ese momento comenzaron a aparecer de nuevo los problemas que los hombres de Sarriugarte tienen para ir a buscar el área de su rival cuando éste se encuentra bien replegado en su propio terreno de juego. El equipo se empeñó de nuevo en jugar demasiado directo hacia posiciones ofensivas, olvidando las buenas sensaciones del inicio del encuentro. Ello estaba provocado sobre todo, por la diferencia en el tamaño de los espacios que los leones tenían que ocupar por delante de sus líneas. Esta vez los hombres de Sarriugarte supieron enderezar a tiempo su fútbol, apostando algo más por las combinaciones entre Yeste, Orbaiz y Urzaiz.
Joseba Etxeberria saltó al terreno de juego en sustitución de Aduriz, intentando dar algo más de profundidad a la banda derecha del Athletic, mientras Llorente hacía lo propio con Expósito, comenzando a gestar con su presencia la llegada del tanto del empate del Athletic en Valencia.
Los bilbainos, apoyados en un decidido deseo de solucionar el problema del gol encajado en el primer periodo se fueron hacia arriba sin contemplaciones utilizando, esta vez sí, alguna de las armas futbolísticas que tradicionalmente suelen dar mejores resultados. En el enésimo balón ganado por Urzaiz a la defensa valenciana se produjo la magnífica combinación que permitió a los leones empatar la contienda en las postrimerías del encuentro. Un fenomenal centro de Etxeberria desde la derecha y el remate de Llorente en auténtica posición de delantero centro. Una de esas jugadas llamadas de libro, estableció la justicia en el marcador en un partido alejado de las florituras y basado en la efectividad que da la pegada de los equipos que todavía mantienen un mínimo de solvencia en Primera División. |