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El cine despide a Jack Palance, el "duro" de rostro tallado que escribía poemas
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Hablaba seis idiomas y logró un Oscar por su papel en ‘‘Cowboys de ciudades’’ en 1992
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Efe Washington
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El actor estadounidense Jack Palance, ganador de un Oscar por su papel en ‘‘Cowboys de ciudad’’ y habitual en películas de acción y del Oeste con directores de la talla de George Stevens, Douglas Sirk o Elia Kazan, murió la madrugada del viernes a los 87 años en California, informó su agente.
El actor, que lució su rostro curtido por los golpes durante una carrera de casi medio siglo, murió por causas naturales en su casa de Montecito, a unos 140 kilómetros al noroeste de Los Angeles, según la fuente. Aficionado a la pintura, también escribió un libro de poemas, ‘‘The Forest of Love’’ (1996), y hablaba seis idiomas: ucraniano, ruso, italiano, español, francés e inglés. Palance estaba divorciado y tenía tres hijos.
Palance, que generalmente interpretaba papeles de malvado y de vaquero rudo, destacó en películas como ‘‘Raíces ‘‘Sudden Fear’’ (‘‘Miedo súbito’’), de David Miller, y al final de su carrera dio un salto a la comedia con ‘‘Cowboys de ciudad’’, dirigida en 1991 por Ron Underwood, en la que hizo una parodia de sí mismo, al lado de Billy Cristal.
Hijo de un minero de origen ucraniano, Palance nació en Lattimer (Pensilvania) el 18 de febrero de 1919 con el nombre de Walter Jack Palaniuk.
Tuvo una infancia difícil, pues se vio obligado a trabajar en la mina al lado de su padre, y llegó a ser boxeador profesional en la categoría máxima antes de ingresar en las fuerzas armadas en los primeros años de la década de 1940. Tras participar en la Segunda Guerra Mundial, Palance entró en la Universidad de Stanford de California, donde se licenció como dramaturgo en 1949.
Flexiones abdominales
Durante la ceremonia de entrega de los Oscar en Hollywood en 1992, Palance deleitó a la audiencia cuando subió al escenario y comenzó a realizar flexiones abdominales para demostrar que gozaba de perfecta salud. Y con picardía que desmentía la seriedad que caracterizara a sus películas, agregó: «No es nada, en realidad. Es algo que uno puede hacer toda la noche... no importa si ella está allí o no». Palance generalmente se refería a sus papeles como «basura» y señalaba que la mayoría de los directores con los que había trabajado eran incompetentes. «Ni siquiera deberían estar dirigiendo el tráfico», señalaba. Sin embargo, en sus interpretaciones Palance hipnotizaba al público con una voz grave e intimidatoria. |
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