LA VICEPRESIDENTA primera del Gobierno español dijo ayer que el Ejecutivo va a seguir trabajando por la paz «sin cambiar de rumbo» y sin moverse «ni un milímetro» de las reglas del juego fijadas, por lo que, insistió, no aceptará «intimidaciones, coacciones o chantaje».
María Teresa Fernández De la Vega aseguró que los españoles saben también desde el primer día que el Ejecutivo «no ha cambiado ni va a cambiar de rumbo», y que trabajará en este proceso «sin olvidar»a quienes han perdido la vida o aún sufren la violencia. En su discurso no escatimó duras críticas al PP, del que lamentó que sea el primer principal partido de la oposición que no apoya al Ejecutivo en su tarea hacia el fin de la violencia, lo cual supone una «paradoja triste», teniendo en cuenta que todos dicen estar a favor de la paz. Recriminó que el PP no sólo «se contenta» con «negar» su respaldo al Gobierno en España y en el Parlamento Europeo, sino que, además, «retuerce la realidad hasta convertirla en un espejismo. ¿Se puede ser más alevosamente desleal, tan vergonzosamente maledicente?», se preguntó. «Organiza todo el ruido de que es capaz, siembra la confusión y, si es necesario, recurre al engaño», continuó la vicepresidenta, quien dejó claro que «ni en la oposición ni en el gobierno vale todo. Los intereses de España y los españoles están por encima de los particulares».
Por su parte, el delegado del Gobierno en la CAV, Paulino Luesma, se solidarizó con los agentes de la Policía Municipal de Bilbao que fueron víctimas de «un ataque salvaje» y denunció el «fanatismo» de sus autores. También advirtió de que «no es posible construir ningún escenario de paz con violencia, con ataques terroristas» porque «no es posible la paz al margen de la ley y del Estado de Derecho». |