EN UNO de los accesos a Zubiarte, una compradora aguardaba impaciente a que el centro comercial abriera a las diez de la mañana. «Tengo poco tiempo y vengo a tiro hecho a por una ropa que ya tenía mirada», explicaba. Sin embargo, al otro lado de la puerta de cristal esperaba una "desagradable" sorpresa en forma de nota informando sobre un inmimente simulacro de evacuación, «el primero que se efectúa con clientes en el interior», según informó la gerente de la superficie, Blanca Uriarte.
La gente se encontraba sobre aviso al igual que el personal de seguridad, con un pequeño matiz: éstos sabían que iba a pasar algo, pero desconocían qué para obtener una reacción lo más espontánea posible. Una incógnita que se despejaba a las diez y cuarto cuando el humo, apenas perceptible primero, denso después, comenzaba a salir del árbol de navidad recién instalado en la plaza central. Mientras el personal de seguridad empleaba hasta cuatro extintores en un intento infructuoso de apagar el fuego, las tiendas bajaban sus persianas.
A las diez y media la megafonía instaba a abandonar Zubiarte «conservando la calma», señal de que el incendio pasaba a ser competencia de los bomberos. En ese momento había «cerca de 250 personas» en las dependencias del establecimiento. Entre ellas se incluían 55 escolares del colegio Público Viuda de Epalza-Tívoli, que tuvieron que interrumpir la película de la que disfrutaban en los cines de la planta superior. Seis minutos después de recibir la llamada, aterrizaban los bomberos, la Ertzaintza y la Policía Local, al tiempo que los compradores desfilaban de forma ordenada por las tres salidas. Los niños se lo pasaban en grande recitando en voz alta el número que cada uno tenía asignado para comprobar que nadie hubiera quedado dentro.
A falta de diez minutos para las once el altavoz anunciaba que los usuarios podían retomar sus compras. Instante que los diez supervisores de la operación -entre gerencia y seguridad- aprovechaban para hacer las primeras valoraciones. Blanca Uriarte transmitía que «se han empleado ocho minutos en desalojar», tiempo que el director de seguridad, Antonio Velasco, valoraba como «satisfactorio», a la espera de «analizar los pormenores en una reunión que tendremos ahora».
Los angostos espacios de Zubiarte, que en palabras de Velasco «no añaden dificultad a la evacuación», superaban la prueba hasta el siguiente simulacro, que se celebrará «en primavera» porque el Plan de Emergencia «obliga a realizar dos al año». |