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El callejón de las botxerías
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Ideas de primera mano en el mercado
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En el santoral laico de los acontecimientos sociales queda registrado el de ayer como el día de los emprendedores. El departamento de Innovación y Promoción Económica de la Diputación entregó los premios ‘‘Bizkaia Emprende’’ en el Euskalduna a Teknopolis, Cristina Gutiérrez-Cañas y el Grupo Ormazabal, tres vanguardistas en un mundo donde se requieren ideas de futuro.
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Jon Mujika
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En el corazón indígena de México aún se conserva un mercado de las supercherías; un lugar marcado en el que se venden rabos de lagartija, elixires para el amor, brotes de ‘‘palosanto’’, filtros para una maldición y mil y un ungüentos más. El pueblo, desencantado de la vida moderna y de unas clase política que ofrece el milagro de un porvenir rosado como el revés de un naipe, acude los miércoles con la fe de encontrar, entre los puestos, la suerte que la vida les negó.
En este lugar estrafalario no se venden ideas de primera mano. Ideas como las que tuvo Juan Bas para escribir ‘‘Alacranes en su tinta’’, una novela de excesos que ahora reverdece con la apertura del restaurante ‘‘Mapamundi’’, allá en la calle Pablo Picasso. El local recrea el estrambótico escenario de la novela de Juan y está llamado al éxito rotundo, la misma cita que ha concertado el banquero poeta Javier Gurpide, cuyos ballets se estrenaron ayer en el Palacio Esukalduna con asombro de quienes pensaban, pensábamos, que el dinero carece de sentimientos y de escrúpulos. O por decirlo a la manera de los librepensadores, para saber lo que piensa Dios del dinero no hace falta más que ver a quién se lo da. Sirva todo esto como preámbulo a la crónica del día, que nos trae noticia de otros mercaderes de ideas de primera mano: los ganadores de los premios ‘‘Bizkaia emprende’’, organizados por departamento de Innovación y Promoción Económica de la Diputación de Bizkaia que se entregaron ayer en el Palacio Euskalduna. La empresa Teknopolis, un programa de divulgación científica y tecnológica en el que participan Aitziber Agirre, Beñar Kortabarria, Begoña Zubia y los biólogos Ainara Belaustegi y Eneko Imaz, Cristina Gutiérrez-Cañas, impulsora de la empresa AIRg, una ingeniería especializada en el medio ambiente, el Grupo Ormazabal, liderado por Javier Ormazabal, y nacido para la conquista del espacio eléctrico, telecomunicativo e informático y Ziv, una empresa dedicada al diseño, la fabricación y comercialización de equipos y sistemas digitales, fueron los galardonados de la noche. Ante ellos, y ante los cientos de invitados presentes, desvelaron los secretos de su vida emprendedora tres personalidades singulares: la diseñadora Miriam Ocáriz, el alpinista y director audiovisual, Alberto Iñurrategi y el fundador y presidente de Panda Software, Mikel Urizarbarrena. En amena charla, espolvorearon sobre los presentes las líneas maestras sobre cómo llevar una idea a buen puerto. Escucharon con atención los miembros del jurado, compuesto por el diputado de Innovación y Promoción Económica, Ricardo Barainka, el vicerrector del Campus de Bizkaia, Iñaki Goirizelaia, el presidente de la Cámara de Comercio, Ignacio Echebarria y la presidenta de la Asociación de Periodistas de Bizkaia, Lucía Martínez Odriozola. También se sumaron a la escucha -no al estilo de los viejos espías sino a la escucha abierta...- el diputado Julio Artetxe, José María Rui-Wamba, María Isabel Ortiz, Carlos Rui-Wamba, Isidro Elezgarai, Pilar Maura, Ander de Arambalza, Andoni Sagardui, Iñaki Irureta, Eduardo Sasía, Juan Carlos Landeta, Leandro Ardanza, Alberto Larrondo, Ana Ortuondo, el alpinista de la eterna sonrisa, Juanjo Sansebastián, José Ramón Ordiozola y el alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez. El mismo interés en las enseñanzas pusieron Norberto Santiago Eluzondo, Maider Egües, María Agirre, Arantza Txintxurreta, Ignacio Olaizola, Daniel García, quien no guarda parentesco con el excelente cocinero del ‘‘Zortziko’’, Jaime Etxebarria, Aintzane Mendizabal, Sara Ojembarrena, Juan Antonio Angulo, Ismael Redondo, María Ángeles Astrain y todos cuantos acudieron a descubrir que existe un mercado de ideas relucientes. |
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