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Manuel Pérez presenta en Zinebi una película sobre «los que no se fueron, de los que nos quedamos». Oskar Martínez |
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«En el cine es más fácil hablar del pasado de Cuba que de su futuro»
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ZINEBI: Manuel Pérez Paredes El miembro del jurado presenta "Páginas del diario de Mauricio’’
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Andoni Iturbe Bilbao
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Ha tardado 20 años en volver a hacer un largo. ¿Es su película más ambiciosa?
Sin lugar a dudas. No he tenido que hacer películas para comer, las he hecho porque creo en ellas. Me motiva hacer otra película en esta dirección.
¿Le resulta más fácil hablar del pasado de Cuba que de su futuro?
Sí. Hablar del futuro sería especular.
¿Hay muchos Mauricios?
Hay muchos diversos Mauricios. No tiene nada de autobiográfico en lo personal. O quizás lo tenga y no me doy cuenta. Está muy vinculada a mi experiencia generacional, a mis compañeros y compañeras que teníamos 18-19 años en el 59.
Usted también tiene un hijo que vive fuera de Cuba, como el protagonista.
Tengo un hijo que vive en México. Una gran mayoría de la población cubana de mi generación tiene un hijo o alguien querido que decidió emigrar no necesariamente por razones políticas. Se puede ser amigo de la revolución y marchar fuera para sacar adelante proyectos personales, como hacen los jóvenes.
Pero, ¿no termina juzgando a las personas que deciden marcharse de su país?
No. Creo que trato de colocarme frente a los personajes con una gran comprensión de sus posiciones, para hacer pensar, no siendo juez.
Reflexiona sobre los acontecimientos externos del socialismo, pero no parece querer criticar el régimen cubano...
Para mí lo más importante era reflexionar sobre todo este proceso en el que la generación de los "Mauricios" ha tenido que reaprender a vivir, reconsiderando su lucha por mantener los valores en los que cree y asímismo repensar sobre lo que pasó.
¿Nota una mirada nostálgica sobre ese pasado?
No lo quisiera, si me salió nostálgica ha sido contra mi voluntad. De todas maneras, a esta edad la vida se ve desde el retrovisor. Lo fundamental ya pasó. Mi intención ha sido ver cómo me conectaba con los jóvenes. Para los que teníamos 19 años en el 59 todo era posible. En el 89 hubo una crisis de valores. Casi nada parecía posible. Pero en un país con las peculiaridades de la revolución cubana esa crisis fue más desgarradora.
Hizo un documental sobre el Che. Su iconografía está más presente en el filme que la de Castro. ¿Se siente más cercano a la utopía del Che que de la realidad de Castro?
Tú sabe que el Che murió muy pronto, en el 67. Me atrevería a decirte que las ideas utópicas de la revolución cubana en esencia son las mismas. Después están los matices de personalidad. El Che está marcado por la década de los 60 y a Castro le ha tocado vivir un proceso como estadista mucho más largo y complejo.
¿Se siente libre haciendo cine en Cuba?
Me he sentido libre haciendo esta película, pero como sucede con toda película que aspira a complejizar la realidad, te puedes encontrar con gente que le es menos simpática o menos afín. No pretendo que la película consiga el aplauso de todo el mundo.
Pero llega a emocionar. Por encima de los sistemas siempre están las personas...
Eso es lo que yo quisiera.
En la película se alude a los éxitos deportivos cubanos. ¿El deporte es el opio del pueblo?
El deporte es inevitablemente un factor muy fuerte de identidad. Pensemos en España o en Cuba. Allá es el béisbol; aquí, el fútbol. Uno se aferra al deporte como algo donde se fortalece el sentimiento de identidad. Cuando uno vive momentos más difíciles como el que vive el protagonista, encuentra en los éxitos y reveses deportivos, acideros o depresiones.
Llegó a ser el asistente de dirección de Tomas Gutiérrez Alea. ¿Qué recuerda del que fuera buque insignia del cine cubano?
"Titón" fue el más grande. Fue un ejemplo de rigor y coherencia ética. |
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