Cerca de 20.000 gibraltareños están llamados a votar mañana en referéndum la nueva Constitución, considerada por las principales fuerzas políticas del Peñón como un ejercicio de autodeterminación de la colonia británica. El nuevo texto constitucional recoge una serie de aspectos que dotan de mayor capacidad de autogobierno a Gibraltar y garantizan un sistema judicial más independiente, aunque mantiene la soberanía del Reino Unido.
De este modo, el gobernador del Peñón, designado por el monarca británico, pierde competencias en favor de los ministros y tan sólo se ocupará de las relaciones externas, seguridad interna y defensa, así como de determinados aspectos de los servicios públicos. Serán los ministros, designados por el gobernador a través de la recomendación o consejo del ministro principal, quienes ostenten el resto de competencias.
El Gobierno español considera que el referéndum es «un acto político» de las autoridades del Peñón hacia sus ciudadanos, «sin ningún valor jurídico», pese a que el Ejecutivo gibraltareño lo presente como un «ejercicio del derecho de autodeterminación». Por su parte, el Reino Unido sostiene que la nueva Constitución que Gibraltar otorga a la colonia británica mayor autonomía pero no altera su estatus. |