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El Departamento de Comercio estadounidense hizo ayer pública su segunda estimación sobre la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) correspondiente al período julio-septiembre de este año. Definió un incremento del 2,2% seis centésimas por encima de la primera estimación, dejando una vez más a los analistas en mal lugar. De hecho los pronósticos más optimistas situaban el incremento del PIB en esta revisión avanzando un 2%. Puestos a bucear en las causas de tan notable incremento, estadístico en la actividad económica norteamericana los expertos señalan que la revisión al alza, en un 16%, de la valoración de los inventarios, ha sido el factor determinante en esta sustancial mejora. No está claro si por aquello del despecho nacido de su error, esos analistas burlados por los datos oficiales, se han apresurado a señalar que ese aumento de la riqueza generada tiene un buen número de objeciones que establecerle. Señalan que, en definitiva, lo que se ha producido es un aumento en la estimación del precio que tienen las existencias en almacén de las grandes empresas. Siguiendo con este razonamiento, apuntan que es un dato que debería invitar más a la preocupación que al optimismo, por cuanto viene a significar que las empresas están vendiendo a un menor ritmo del que producen, y por tanto, se ven obligadas a aumentar sus stocks. Para avalar esta impresión señalan que, también en la composición de este dato, ahora revisado, se observa un descenso de tres décimas la evolución del consumo que termina ofreciendo un aumento de sólo el 2,9%. A su vez toda esta argumentación se enfrenta a las manifestaciones que realizaba el pasado miércoles el presidente de la Reserva Federal (FED). Ben Bernanke había pronosticado un crecimiento to económico superior al 3% durante los próximos trimestres. |