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La escritora Eugenia Rico, en la presentación de su novela en Bilbao. Roberto Zarrabeitia |
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«Para descifrar el secreto de nuestro futuro tenemos que mirar nuestro pasado»
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Eugenia Rico Acaba de publicar su novela ‘‘El otoño alemán’’, una alegoría de la Europa del último siglo con la que ha ganado el XXXVIII Premio Ateneo de Sevilla
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Leire Gondra Bilbao
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A EUGENIA Rico le gusta ir a contracorriente a la hora de escribir. Fruto de esta querencia surge ‘‘El otoño alemán’’, una novela que forma parte de una tetralogía, en la que cada obra representa uno de los cuatro elementos. Ésta, que encarna el agua, transporta al lector a poco después de la caída del Muro de Berlín. Un grupo de amigos celebra una fiesta que parece no acabar nunca, inmersos en el ensueño de un mundo que aparentemente ha abolido la lucha de clases. Pero la fiesta acaba en tragedia y alguien muere en un crimen o un accidente que no se aclarará. Quince años más tarde, Ilse, una del grupo de jóvenes, regresa al lugar donde sucedió todo para intentar averiguar qué pasó realmente. Y es que como dice esta escritora «tenemos que mirar el pasado para que el futuro no esté escrito en el agua».
Juventud, fiesta, sexo y al final, muerte. Una combinación fuerte.
Es una fiesta que acaba mal, con una muerte que no sabemos si es un crimen o un accidente… Ilse intenta descubrir lo que pasó para volver a tener una fiesta en su vida. Ésa es la situación que vivimos ahora, que estamos en el siglo XXI, en el que se ha repetido punto por punto el principio del siglo XX, con la Guerra de los Balcanes. Si queremos que la fiesta no acabe de una manera trágica tenemos que abrir los ojos.
Una novela atípica.
Yo siempre busco ir contracorriente. Estamos muy pegados a la gran novela del XIX y ahora que estamos en el siglo XXI tenemos que buscar nuevas formas para este género. Ésta es una novela que en muchas cosas se puede calificar de clásica, lo que no significa que sea convencional.
Se puede considerar clásica porque hay un asesino, una víctima y un detective.
Pero no es una novela de detectives al uso. Es una novela interactiva en la que el verdadero detective es el lector, que es el que más sabe de los personajes y el que puede llegar a saber la verdad, el que puede descubrir que la indiferencia es la peor forma de crueldad.
¿Y es la indiferencia la peor forma de crueldad?
En la novela se demuestra que sí. Europa está matando y muriendo de indiferencia. En la novela se habla de la generación Erasmus, de la primera gente que pudo salir a Europa, que era una gente que ya no tenía que correr delante de los grises. Pero a lo mejor la dictadura de la indiferencia, del aburrimiento, de la mediocridad les hizo más daño.
Años 90, Alemania, poco después de la caída del Muro de Berlín... Es un momento histórico interesante.
Es el momento en que nos dijeron que se había acabado la historia. Cayó el Muro y nos dijeron que iban a caer todos los muros en nuestra vida y en el mundo. Y resulta que han levantado muros más altos por doquier, al igual que en nuestra vida.
La pérdida de la juventud y de la inocencia es clave en la novela. ¿Por qué es tan importante ese momento en la vida de una persona?
Hay un momento en tu vida en el que crees que todo es posible, que eres inmortal. Y hay un momento imperceptible en que dejas de serlo y ni tu mismo sabes cómo ha sido. Luego quieres volver atrás a reinventar ese momento. A esta generación se le negó la posibilidad de ser héroes.
A través de la abuela de uno de los personajes nos trasladamos a después de la Primera Guerra Mundial.
Las novelas son máquinas del tiempo. En esta novela hay un viaje en el tiempo, hay un juego de espejos entre diferentes momentos. Por una parte está esa época de los nazis, en la que la abuela de Ilse en su juventud vive el gran amor de la novela, porque los demás tienen amores pequeños que se parecen a mentiras. Ese amor entre esa mujer alemana y otra mujer judía hace de espejo con ese otro momento en el que estos jóvenes viven esta vida de plástico, y con la actualidad, en la que buscamos comprender quién es el asesino. ¿Y porque se entrelazan todos esos momentos? Porque el que no conoce su historia está condenado a repetirla, y lo mismo ocurre con el que no conoce su historia personal. Ni la historia con mayúsculas, ni la historia con minúsculas son como nos las han contado.
En la novela se trata el tema de la diferencia de clases, la división entre alemanes y judíos… ¿La tendencia a dividirnos entre unos y otros sigue siendo una asignatura pendiente por resolver?
Es que tenemos la asignatura pendiente de descubrir que los otros somos nosotros mismos, que el otro es el uno. Nos queda pendiente descubrir que el diferente no es el enemigo.
Y mirar atrás no nos enseña.
Es que no miramos. Y para descifrar el secreto de nuestro futuro tenemos que mirar nuestro pasado. |
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