La amenaza a Turquía sobre una suspensión de las negociaciones de adhesión a la UE es desde ayer una realidad. Con una semana de antelación respecto al calendario previsto, la Comisión Europea recomendó a los ministros de Asuntos Exteriores de los Veinticinco la congelación parcial de las conversaciones, al constatar la negativa turca a abrir sus puertos y aeropuertos a los barcos y aviones de Chipre tal y como requiere el protocolo aduanero que firmó el año pasado.
Según explicó el comisario de Ampliación, el finlandés Olli Rehn, el castigo fue acordado por «consenso» y tras un debate «franco y serio» del colegio de comisarios en el que quedó constancia de que los contactos con Turquía, pese a su desafío, deben seguir. «No hay ningún tipo de congelación» sino «una ralentización» porque «continuaremos a un ritmo más lento», confirmó Rehn sobre un proceso con un horizonte de más de 10 años.
Aún así, la decisión de suspender parcialmente las negociaciones tendrá consecuencias directas y afectará a ocho de los 35 capítulos en los que se divide el proceso: la libre circulación de bienes, el derecho de establecimiento y la libertad de proveer servicios, agricultura y desarrollo rural, pesca, servicios financieros, transporte, unión aduanera y relaciones exteriores. Todo ellos, escogidos «tras un análisis técnico y jurídico cuidadoso» y que no podrán negociarse hasta que el Gobierno turco levante sus restricciones a Chipre.
Además, Bruselas recomienda no cerrar definitivamente ninguno de los capítulos restantes si Ankara no reacciona satisfactoriamente, aunque no pondrá «interferencias» al diálogo sobre otros capítulos que no tienen relación directa con el problema chipriota como la política monetaria y económica, industrial y empresarial, control financiero, y educación y cultura.
La decisión fue rechazada con rotundidad por el Gobierno turco e incluso calificada de «inaceptable» por su primer ministro, Tayip Erdogan. «No es correcto calificar estas advertencias como buenas o malas. Pueden pasar muchas cosas hasta el 15 de diciembre», afirmó Egemen Bagis, asesor de Erdogan, sobre la fecha de la próxima cumbre europea. El presidente de turno de la UE y primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, viajará mañana a Turquía en el último intento para buscar una solución. La decisión la tendrán que tomar el 11 de diciembre los ministros de Exteriores. |