Unanimidad en el rechazo. Ésa fue la postura adoptada ayer por las formaciones políticas frente al apoyo manifestado por ETA a la kale borroka en su último "Zutabe", en el que aseguraba que este tipo de actos son la respuesta "lógica" a los "ataques" judiciales y policiales contra la izquierda abertzale.
Este "guiño" a la violencia callejera no sorprendió al consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza,, que aseguró que ETA «ha justificado siempre la lucha armada y dentro de ésta, la kale borroka». En cualquier caso, Balza defendió que se recoloquen los dos pilares en los que se sustentó el alto el fuego y el arranque del proceso: la ausencia de violencia y no mezclar la política con el proceso de paz. Y ello porque, de lo contrario, «no puede seguirse adelante con un proceso marcado por la kale borroka, el robo de pistolas...».
También Zapatero reclamó el cese absoluto de la violencia, asegurando que ninguna expresión de ella «cabe» en el proceso de paz, «lo que cabe es el fin de la violencia, que es el camino para el diálogo y la paz y, por supuesto, dentro del Estado de Derecho».
En sintonía con el presidente español, el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba insistió en que ha sido el Ejecutivo de Zapatero «el que ha marcado las reglas del juego» y en que éstas «no se modificarán», al tiempo que se reafirmó en la defensa de la declaración que Zapatero realizó cuando anunció el inicio del diálogo con ETA asegurando que «la democracia no va a pagar ningún precio político por alcanzar la paz».
El PP, en cambio, ve en el apoyo a la kale borroka recogido en el último Zutabe una confirmación de que ETA «es la de siempre, nada ha cambiado y mantiene su pretensión de imponerse por la fuerza a la mayoría democrática» para lograr «réditos políticos», en palabras de Leopoldo Barreda, portavoz de los "populares" vascos.
Por su parte, el consejero vasco de Justicia Joseba Azkarraga aseguró que es un «contrasentido» que «se defienda a las diez de la mañana el proceso de paz y a las doce se lancen cócteles contra un cajero automático» y consideró «negativo» este apoyo a la violencia callejera. Aralar también recriminó a ETA que ampare la kale borroka, al considerar esta postura «un paso atrás» contrario a la demanda de la sociedad vasca y pidió el uso de vías políticas para logros políticos. |