Sin sorpresas El cosejero de Interior aseguró que ETA «siempre ha apoyado la lucha armada»
Gobierno español Rodríguez Zapatero dice que la violencia callejera «no cabe» en el proceso
|
«Vi que había una pistola sobre su cabeza e, inmediatamente, ésta se disparó» María San Gil Presidenta del PP vasco
|
|
La presidenta del PP vasco, María San Gil, declaró ayer en el juicio a Javier García Gaztelu, "Txapote", por el asesinato de Gregorio Ordóñez que cuando el asesino «pegó la pistola directamente sobre su nuca» pensó «menuda broma macabra». San Gil fue la primera en prestar declaración en el juicio, que quedó visto para sentencia y en el que tanto el fiscal como las acusaciones particular y popular pidieron 30 años de cárcel para el acusado.
Junto a la pena de cárcel, el fiscal solicitó otras medidas complementarias: la prohibición de que García Gaztelu se acercara a la localidad donde reside la familia de Ordóñez durante diez años y la indemnización con 300.000 euros a los herederos del edil "popular" asesinado. La acusación particular, que representa a la viuda y al hijo de Gregorio Ordóñez, y las acusaciones populares, ejercidas por el PP el Ayuntamiento donostiarra y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) coincidieron con el fiscal en la condena de cárcel y en la prohibición de acercarse a la familia, pero reclamaron una indemnización que doblaba la solicitada por el ministerio fiscal.
Después de que García Gaztelu se negara a declarar en la vista porque no quería «formar parte de este teatro», la primera en declarar fue la presidenta del PP vasco María San Gil, quien mantuvo la mirada fijamente sobre el presunto asesino de su compañero de partido mientras llegaba a la silla en la que prestó testimonio. A preguntas del fiscal, San Gil relató que el 23 de enero de 1995 se encontraba junto a Ordóñez y otras dos personas más comiendo en un restaurante del Casco Viejo de Donostia cuando, «de repente, vi que había una pistola sobre su cabeza e inmediatamente esa pistola se disparó y la cara de Gregorio cambió completamente». La presidenta de los "populares" vascos añadió que en ese momento la persona que disparó salió corriendo y ella fue en su persecución hasta que el asesino tropezó a la salida del local, cayendo al suelo. «Pensé, qué hago yo corriendo detrás del asesino» y volvió al interior del restaurante. San Gil indicó que aunque Ordóñez había recibido amenazas de muerte en muchas ocasiones y que en determinados momentos pidió «cierta protección», que fue rechazada, no llevaba escoltas. «Era impensable que por estar en un bar de la parte vieja alguien viniera a descerrajarte un tiro», aseguró, al tiempo que indicó que no podría identificar al asesino, aunque recordaba que era «más alto» y corpulento que ella.
Tras San Gil, testificaron tres empleados del restaurantes, que indicaron que la persona que disparó al edil "popular" llevaba un chubasquero cuya capucha le cubría la cara, pero que «no llamaba la atención porque estaba lloviendo». Por su parte, Valentín Lasarte, ya condenado por estos hechos, reconoció su participación pero dijo no recordar los detalles. |