Aulas vacías y los profesores en la calle era el objetivo de los sindicatos que ayer promovieron la huelga de docentes de Bizkaia. Sin embargo, se convirtió en el día por excelencia de los aitites que tuvieron que hacerse cargo de miles de escolares. «Si nos hemos movilizado en este momento es porque a la escuela se le piden más cosas, tenemos que desarrollar más funciones y la administración no pone los medios necesarios. Se está basando mucho en la voluntariedad de los profesionales», reivindica la profesora y sindicalista de STEE-EILAS, Belén Redondo.
Un recorrido por distintos centros públicos bilbaínos evidenció un amplio abanico de situaciones y un panorama muy desigual de seguimiento del paro. Pero también puso de manifiesto la masiva presencia de chavales en la calle en muchos casos ‘‘custodiados’’ por sus abuelos. A primera hora de la mañana, las aulas de los colegios Bertendona y Unamuno recibían a la totalidad de sus alumnos, ya que en el primer caso el 93,2% de los docentes no se sumaron a la huelga. La dirección del centro explica que uno de los motivos es que no había unanimidad entre los sindicatos. «Comisiones Obreras no la apoyó, y un gran número de docentes de secundaria pertenecen a esta organización», apuntó la directora.
En el Unamuno, la normalidad reinaba entre los pasillos y tan sólo 17, de los 105 profesores del centro, no acudieron ayer por la mañana a sus puestos de trabajo. Enrique Urrutia, profesor de Informática, se encontraba como todos los días en su aula; esperando la llegada de sus alumnos entre clase y clase. «La huelga no beneficia en nada en este momento, ya que la enseñanza de Euskadi tiene un compromiso con la sociedad. La Administración no lo está haciendo nada bien, pero a mi modo de ver una huelga en este momento no es la solución», opina.
El colegio Francisco de Goya vió con sorpresa como aparecía en la lista elaborada por los sindicatos en la cual formaba parte de los centros en los que más del 75% de los profesores apoyaban el paro. Amaia, la directora, explica que 5 de un total de 13 profesores secundaron la huelga. En concreto, los que son «interinos o son sustitutos en la asignaturas de euskera, música, religión y música», señala. Sin embargo, el caso del Francisco de Goya tiene una particularidad, y es que para su directora ayer fue un día triste. «Como no podíamos cerrar el colegio, y yo soy la responsable, no he podido sumarme al paro, pero realmente me siento mal por ello», señaló Amaia.
Aprovechando esta situación de cierta desorganización, muchos de los alumnos de Bachillerato del colegio Txurdinaga decidieron por su cuenta no aparecer por clase. El jefe de estudios explica que el día anterior, 12 de los 83 profesores confirmaron su ausencia. «Hacía años que no se hacía una huelga por motivos laborales pero el venir o no venir ha sido una opción individual. Depende mucho de la posición en la que se encuentre cada uno pero creo que no se ha secundado tanto como se esperaba», concluyó.
Según Belén Redondo, «más de 2.500 profesores se manifestaron por Gran Vía», y los colegios que sí que cerraron sus puertas forzaron a los padres a buscar una solución para hacerse cargo de sus hijos en un día que no pareció laborable. |