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Tiago Splitter, uno de los mejores del Baskonia ayer, machaca el aro ante la mirada de tres adversarios. Efe |
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Prokom Trefl 70 - Tau Baskonia 75
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Al filo de lo impensable
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El Baskonia sufre para vencer al Prokom Trefl tras dilapidar una renta de diez puntos en el último cuarto del partido
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Manu González Gasteiz
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Cuando a falta de diez minutos el Baskonia, tras una canasta de Tiago Splitter, se puso diez puntos por delante con un cuarto por delante, una derrota ante el Prokom Trefl parecía impensable. Sólo unos minutos después, los de Perasovic vieron las orejas al lobo y sufrieron para ganar. Al filo de lo impensable.
Los baskonistas afrontaron el encuentro tras una atípica jornada que comenzó en Nuremberg y finalizó en la localidad polaca de Gdansk, donde esperaba un equipo, el Prokom, que terminó ayer con su condición de invicto en su cancha en la presente Euroliga. Demasiadas sensaciones incluso para un colectivo como el baskonista, acostumbrado a vivir inmerso en ellas.
Los gasteiztarras comenzaron por detrás en el marcador, en un comienzo marcado por los errores de ambos conjuntos en el lanzamiento. Tres triples casi consecutivos de un irregular Rakocevic y la aportación de Scola en la pintura dieron las primeras ventajas en el marcador al conjunto visitante. Parecía que la diferencia de potencial haría el resto, por mucho que el público local tratara de apretar a los rivales.
El Prokom vivía en los primeros minutos del encuentro gracias al acierto de Masiulis y Besok. O lo que es lo mismo, sin noticias del juego exterior. Parecía una rémora demasiado grande para hacer frente a los baskonistas, pero Slanina evitó la primera fuga visitante antes de la conclusión del cuarto inicial.
Acto seguido, el rol protagonista pasó a las manos de Dalmau, por parte del bando local, y a Erdogan y Splitter en el Baskonia. El brasileño, pese a su mal partido desde el tiro libre -un mal, por otra parte, achacable a los dos conjuntos en la tarde de ayer- fue de los más destacados del equipo y asumió responsabilidades, mientras que el turco volvió a ser el jugador letal que parecía haber desaparecido.
Con todo, el Baskonia desperdició una renta de ocho puntos en el segundo cuarto y vio cómo su rival, en un abrir y cerrar de ojos, igualó el marcador. Además, no fue la única vez en la que sucedió algo similar en un encuentro plagado de altibajos.
Así las cosas, y con cuatro puntos a favor del conjunto baskonista gracias a una última canasta de Planinic, el Baskonia parecía llegar a los dos siguientes cuartos con las ideas claras para saldar su visita a Gdansk con la quinta victoria de la Euroliga.
De hecho, así pareció ser de inicio, ya que los gasteiztarras aumentaron su renta gracias a un triple de House. Sin embargo, el segundo apagón volvió a dejar el marcador igualado, gracias al acierto de Dalmau, Besok y Slanina. Vuelta a empezar... y vuelta a mandar, ya que el Baskonia, impulsado por la inmensa calidad de su plantilla, volvió a coger una renta de diez puntos en el marcador. Esta vez parecía la definitiva ante un equipo que parecía desbordado por el juego de su oponente.
Sufrimiento final
Nada de eso aconteció. Los locales, guiados por el acierto de Wojcik y Slanina, se volvieron a meter en el encuentro y nivelaron, una vez más, el marcador. El tercer apagón baskonista, el más preocupante, dejó a los visitantes sin anotar durante la mitad del último acto. La consecuencia, el sufrimiento final.
El Baskonia, con el individualista Rakocevic ya en el banquillo, se encomendó a Scola, a Erdogan y al rosario final de tiros libres para mantener una renta exigua que vale su peso su oro en una cancha donde fue el primero en ganar en esta Euroliga. |
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