El Papa Benedicto XVI y el Patriarca Ecuménico, Bartolomeo I, arremetieron ayer contra el radicalismo religioso, estimando, sin referirse directamente al islam, que «matar a inocentes en el nombre de Dios es una ofensa hacia él y hacia la dignidad humana». Los líderes de las iglesias católica y ortodoxa firmaron un documento conjunto en la Sala del Trono del Patriarcado Ecuménico, en Estambul.
La declaración valora «positivamente» el «camino hacia la formación de la UE», a la que califica de «gran iniciativa». Sin embargo, en una velada alusión al eventual ingreso de Turquía en la Unión, recuerda que el principal requisito para admitir a un Estado como miembro es que respete «todos los aspectos que afectan a la persona humana y sus derechos inalienables», sobre todo la libertad religiosa, «testigo y garantía del respeto de cualquier otra libertad». |