Los expertos que investigan la muerte del ex espía ruso Alexander Litvinenko han hallado residuos radiactivos en unos doce lugares, así como en un Boeing 737-400 de la aerolínea rusa Transaero que aterrizó por la mañana en el aeropuerto londinense de Heathrow procedente de Moscú, según anunció ayer el ministro británico del Interior, John Reid. El presidente ejecutivo de British Airways, Willie Walsh, calculó en 33.000 el número de pasajeros que han podido viajar en alguno de los 221 vuelos realizados por los tres aparatos afectados por la investigación, alguno de los cuales tuvieron como destino las ciudades de Madrid y Barcelona. Asimismo, un total de 18 personas han sido trasladadas a centros especializados.
Reid explicó en el Parlamento británico que entre las localizaciones investigadas figuran tres Boeing 767 de British Airways, dos de los cuales se encuentran en Londres y uno en Moscú, así como un Boeing 737-400 de la aerolínea rusa Transaero. A esos cuatro aparatos se sumaría un quinto avión ruso «de interés» para las autoridades, añadió el ministro británico. Posteriormente el operador aeroportuario británico BAA, que gestiona el aeropuerto de Heathrow, informó de que el Boeing 737-400 de Transaero no suponía «ningún riesgo para los pasajeros».
Scotland Yard confirmó la identidad de once de las doce localizaciones anunciadas por Reid, entre las que figura la casa del ex espía y los dos hospitales donde estuvo ingresado, el Barnet General Hospital y el University College Hospital, así como los dos aviones de BA. A esos se suman seis localizaciones en el centro de Londres: el restaurante japonés y el hotel que visitó el día que cayó enfermo, el edificio que alberga las oficinas del magnate ruso Boris Berezovsky, dos edificios en la calle Grosvenor (próxima al citado hotel) y el hotel Sheraton.
Alex Goldfarb, estrecho amigo de Litvinenko consideró que el hallazgo de rastros radiactivos en los aviones reforzaba su sospecha de que Moscú estaba detrás de la muerte. Según Goldfarb, el hecho de que el primer vuelo se produjera el 25 de octubre, «cinco días antes del envenenamiento», entre Moscú y Londres «refuerza la teoría de que el origen del material que mató a Alexander estaba en Moscú». |